miércoles. 30.11.2022

Un escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, cuyo alcance fue desvelado ayer, sacudió la campaña de las elecciones de octubre en Brasil y salpicó a los partidos de la favorita en los sondeos, Marina Silva, y de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

El caso se refiere al supuesto pago de sobornos millonarios a decenas de políticos por parte de constructoras que ganaron contratos con Petrobras entre 2004 y 2012.

Entre los políticos supuestamente implicados se encuentra el fallecido Eduardo Campos, quien era candidato presidencial del Partido Socialista Brasileño (PSB) y fue sustituido por Marina Silva después de su muerte en un accidente de avión el pasado 13 de agosto.

Los nombres de los políticos supuestamente implicados fueron desvelados por el ex director de Refino y Abastecimiento de Petrobras Paulo Roberto Costa en un interrogatorio ante la Policía Federal, que le ofreció una reducción de condena por delatar a los cómplices de este caso por el que él fue arrestado el pasado marzo.

La lista de los políticos supuestamente denunciados por Costa, divulgada ayer en parte por la revista Veja, incluye también un alto cargo del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, así como el ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, los presidentes del Senado, Renan Calheiros, y de la Cámara de los Diputados, Henrique Eduardo Alves.

También figuraban tres gobernadores de estados donde Petrobras estaba acometiendo grandes inversiones, entre ellos Pernambuco, donde Campos fue gobernador entre 2007 y 2014.

Según el diario Folha de São Paulo, que no citó nombres, Costa habría delatado a 49 diputados, 25 senadores, además del ministro y los ex gobernadores que citó Veja.

Todos los políticos citados por la prensa han negado su implicación en el caso y desmintieron haber recibido cualquier pago de Costa.

La corrupción salpica a los partidos de Silva y Rousseff en plena campaña
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