miércoles. 06.07.2022
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Rusia hizo ayer una demostración de fuerza en la frontera con Ucrania con el inicio de maniobras militares conjuntas con Bielorrusia, paso que la Otan considera contrario a la desescalada entre rusos y ucranianos demandada por Occidente.

En la primera jornada de los ejercicios ‘Determinación aliada-2020’, los aviones de asalto rusos Su-25SM participaron en la eliminación de objetivos del enemigo en un polígono militar de la región bielorrusa de Brest, limítrofe con Ucrania y Polonia.

Se le sumarán en los próximos días los cazas Su-35 y los sistemas de defensa antiaérea S-400, que tienen un alcance de hasta 400 kilómetros, juegos de guerra a los que no acudirá el presidente ruso, Vladímir Putin, según informó el Kremlin.

El jefe del Estado Mayor de Rusia, Valeri Guerásimov, sí viajó a Minsk para presidir las maniobras, que algunas capitales occidentales consideran un posible preludio de una invasión de Ucrania. El Kremlin reconoció que las maniobras son de gran envergadura, pero las vinculó con «las amenazas sin precedentes» a las que están sometidos ambos países.

Con todo, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, insistió ayer en que las tropas volverán a sus bases tras las maniobras, algo que, dijo, no ocurre con el despliegue de soldados y armamento aliado en Europa oriental.

Demostración de fuerza rusa con unas maniobras en la frontera con Ucrania
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