sábado. 13.08.2022
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El buque USS Paul Ignatius, el barco más nuevo que las Fuerzas Navales estadounidenses tenían desplegado en Europa, a su llegada a Rota el pasado 23 de junio para formar parte del escudo antimisiles de la Otan. EFE

El anuncio de la llegada en 2024 y 2026 de dos nuevos destructores de la marina estadounidense a la base gaditana de Rota, que se sumarán a los cuatro buques que ya forman parte del escudo antimisiles de la Otan en el flanco sur, tendrá consecuencias en el convenio de cooperación de la defensa vigente entre ambos países desde 1988.

Este marco normativo deberá ser modificado por la presencia de 600 marines más en suelo español. Un contingente que se integra en estos dos buques tipo Arleigh Burke que se instalarán en Rota. Además, la ampliación de las capacidades defensivas de la fuerza naval repercutirá en los cambios del convenio.

La elección de la base gaditana como enclave estratégico del escudo protector de la Alianza tendrá, además, beneficios directos en el tejido laboral e industrial de la zona. Se estima que el aumento de la fuerza generará 1.000 empleos directos solo en el mantenimiento de los destructores y labores auxiliares. Además de un incremento sin cuantificar de carga de trabajo por las pertinentes obras en la base naval que supone este incremento de personal civil y militar.

Precisamente, la confianza de la marina estadounidense en los técnicos de Navantia, responsables de las tareas de sostenimiento de los destructores desde 2013, ha sido una de las razones para permanecer en España y desmentir los cantos de sirena que apuntaban a la salida de Rota durante la Administración de Donald Trump, según explican fuentes conocedores de la negociación. Entonces, Marruecos llegó a ofrecer a Washington el puerto marroquí de Alcazarseguir, ubicado entre Tánger y Ceuta, para el destino de sus buques de guerra. Pero esta idea no se consumó.

Pese a que el anuncio de los destructores se produjo el martes, en enero de 2021 los responsables de la empresa pública española ya conocieron que la ampliación de la flota estadounidense era cuestión de tiempo. El motivo fue el nuevo contrato que suscribió la US-Navy con Navantia para el mantenimiento de los buques. Un millonario acuerdo de 822 millones de euros, tres veces más de lo fijado en el periodo 2013-2019: 229 millones.

Una visita clave en 2019

De hecho, una comisión de técnicos del Pentágono visitó las instalaciones de Navantia en Rota y el astillero de Cádiz en diciembre de 2019 para comprobar las posibilidades de la empresa estatal para abordar un posible incremento de la fuerza naval. El nuevo contrato recoge la reparación y mantenimiento de los buques clase Arleigh y otros barcos norteamericanos que estén de paso en Rota. Su vigencia es hasta enero de 2028. En estos momentos, unos 450 trabajadores se encuentran desplegados en lo que se conoce como el cuarto astillero de la Bahía de Cádiz, pero la estimación es incrementar el personal hasta los 1.000 empleados directos en 2026.

Fue el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la Administración de Barack Obama quienes sellaron este trato en 2009. La presencia de los cuatro destructores ha significado para Cádiz la llegada de 1.300 militares, desglosados en 1.265 marines y 35 miembros del grupo de apoyo. Además, este contingente se encuentra acompañado de sus familias: unas 2.100 personas.

La situación estratégica de la base, en el Estrecho de Gibraltar, fue clave para desbancar de la carrera por el centro de operaciones del escudo antimisiles a la base italiana de Sigonella, en Sicilia, y a la griega de Souda Bay, en Creta. Con esta decisión, la US-Navy ahorraba costes y ganaba en seguridad. El gobierno norteamericano, al elegir este enclave militar de 2.300 hectáreas, evitaba el largo tránsito del Atlántico y permitía con ello la presencia de dos destructores, uno en el Mediterráneo Occidental y otro en su parte Oriental, quedando otro en reserva o para reforzar la fuerza, pudiendo permanecer, además, el cuarto navío inmovilizado en el astillero gaditano.

Además, las principales unidades operativas de la Armada española también se encuentran en Rota: desde el portaaeronaves Juan Carlos I al buque de asalto Galicia. Aunque sea auxiliar, España juega un papel en el escudo antimisiles de la Otan y no se limita solo a ceder su territorio.

Los destructores de EE UU traerán a Rota 600 marines más y generarán 1.000 empleos
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