lunes. 04.07.2022

El rastro del rublo

No hay grandes oligarcas rusos, pero sí empresarios adinerados que van y vienen desde Rusia y tienen en la costa a sus familias
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Turistas de origen ruso a la espera de abordar un avión de regreso a su país de origen en el aeropuerto internacional del balneario de Cancún. LOURDES CRUZ

Sobre los rusos siempre hay una sombra de duda, de falta de transparencia y mucha leyenda urbana. Se estima que en la Costa del Sol hay unos 8.000 y en Marbella residen de forma oficial 2.800, según publica Málaga Hoy. Aparte hay muchos más que no están empadronados porque no han pedido el certificado por diversos motivos. Hay gente adinerada y ciudadanos rasos que trabajan en la construcción, el comercio o la hostelería. Hay también delincuentes, como de cualquier otra nacionalidad, y la Policía Nacional ha realizado algunas operaciones importantes en los últimos años. El perfil del ruso es cambiante, aunque su peso es cada vez menor en Andalucía.

“En contra de la opinión generalizada de la gente que cree que en la Costa del Sol hay muchos oligarcas rusos multimillonarios tengo que decir que no es así. Puede haber alguno, pero la inmensa mayoría de los rusos que residen en Málaga son empresarios y profesionales de un nivel medio-alto que están arraigados aquí y que son gente completamente normal y correcta”. Así lo asegura Ricardo Bocanegra, un abogado experto en extranjería con 40 años de experiencia que fue uno de los primeros en trabajar con el mercado ruso en Marbella hace 27 años. Bocanegra afirma que “yo no conozco a ningún oligarca o multimillonario ruso aquí, hay gente que con más dinero que otra, pero personalmente no conozco a ninguno que tenga yates y todas esas cosas que se dicen”. De hecho, en Puerto Banús hay, por ahora, normalidad absoluta y no se está viendo movimiento de barcos como en otros puertos españoles o de otras zonas del mundo.

Empresarios de ida y vuelta desde Rusia

El rastro del rublo en la Costa del Sol es curioso. Normalmente, el padre de familia es un empresario o profesional que trabaja en Rusia pero cuya mujer e hijos residen en alguna vivienda lujosa en Marbella y los menores estudian en colegios internacionales, habitualmente británicos. El padre va y viene entre Rusia y Málaga. También hay empresarios que han decidido montar sus negocios en la costa y que suelen estar vinculados a la construcción, la promoción inmobiliaria, los aparcamientos, cadenas de restaurantes y supermercados de productos típicos rusos.

Por otra parte, hay empresarios rusos con un nivel adquisitivo aún más alto cuyo dinero suele proceder del petróleo y de comisiones que obtienen en los ministerios que tienen segundas o terceras residencias en Marbella, pero que pasan poco tiempo en la Costa del Sol pues acostumbran a vivir en Suiza, Mónaco o Dubái.

Falta de liquidez por el bloqueo bancario

Todos, los ricos y la clase media, tienen bloqueadas las tarjetas de crédito de bancos rusos y no pueden hacer transferencias entre países, por lo que la situación para estos habitantes está siendo complicada y puede ser dramática si se quedan sin liquidez. “No podemos pagar con tarjeta ni hacer nada. No sabemos cómo se va a resolver”, señala Svetlana Ciliuta, presidenta de la asociación de Países del Este Nash Dom ubicada en Marbella. Irina Chistyakova, miembro de la junta directiva de la Unión de Organizaciones de Compatriotas Rusos en España, con sede también en Marbella, va en la misma línea. “La Costa del Sol es el hogar de muchos rusos que tienen familiares en Rusia y todos están preocupados”, señala esta representante, quien lamenta además que se está empezando a estigmatizar a la población rusa en general por la guerra ordenada por Vladimir Putin. En Marbella ya han aparecido incluso pintadas en la fachada de una radio local rusa.

RICARDO BOCANEGRA, ABOGADO EXPERTO EN EL MERCADO RUSO
"Hay gente más rica que otra, pero no conozco a ninguno que tenga yates y esas cosas”

Los rusos, especialmente los de clase alta, están tirando del dinero que tienen guardado en sus cajas fuertes para pagar los gastos ordinarios (comida, colegios, gasolina, etcétera) aunque, si el conflicto se prolonga y no pueden recibir transferencias, pueden quedarse sin dinero líquido en las próximas semanas pues, entre otras cosas, los colegios internacionales a los que suelen ir los hijos de empresarios rusos son bastante caros. Sí pueden operar si tienen su dinero en cuentas bancarias españolas y dependerá del importe que posea cada ciudadano ruso. La vida da muchas vueltas y, según explica Bocanegra, “la mayoría de los rusos adinerados tienen como empleados de hogar, jardineros o albañiles a ucranianos”. Habrá que ver si les pueden pagar sus nóminas tras desatarse la guerra entre ambos países.

Un comprador de villas de lujo a la baja

Hablando de negocio puro y duro, no hay grandes inversiones rusas en la Costa del Sol. Bocanegra señala que se han iniciado algunas promociones inmobiliarias con capital ruso “que ahora se van a quedar paralizadas”, pero poco más. El mayor movimiento de dinero se produce en la compra de viviendas, muchas de ellas de lujo cuyo coste es de varios millones de euros. Se ha hablado en numerosas ocasiones de la probabilidad de que el propio Putin tenga villas de gran lujo en la zona de La Zagaleta en Marbella, una de las urbanizaciones más caras de Europa con casas cuyo precio supera incluso los 30 millones de euros. Oficialmente nunca se ha podido confirmar, pues se estima que, de ser cierto, las ha obtenido con la intermediación de varios testaferros. Profesionales consultados por este diario aseguran de forma tajante que Putin tiene casas en La Zagaleta, pero no se puede demostrar.

En el mercado inmobiliario marbellí no hay, por ahora, una especial preocupación por la posible pérdida de clientela rusa. Pedro Rodríguez es un promotor histórico. Lleva más de 30 años construyendo villas de lujo en la Costa del Sol a través de la empresa Sierra Blanca y señala que “el mercado ruso ha sido importante durante muchos años, pero ahora no porque está creciendo el número de clientes escandinavos, belgas u holandeses aparte del británico del que siempre ha dependido mucho este destino”. Rodríguez subraya que, de momento, solo ha habido un cliente ruso que le haya cancelado una compraventa prevista.

PEDRO RODRÍGUEZ, PRESIDENTE DE SIERRA BLANCA
"El mercado ruso ha sido importante durante muchos años, pero ahora no”


Ricardo Arranz, presidente de la Federación de Urbanizadores y Turismo Residencial, es otro histórico en la Costa del Sol y fue el impulsor, por ejemplo, del hotel de lujo Villa Padierna. Detalla también que aunque el mercado ruso tuvo trascendencia en la venta de viviendas de alto standing en ese triángulo de oro creado entre Marbella, Benahavís y Estepona “nuestros principales clientes ahora son belgas, alemanes, suizos, suecos, franceses, holandeses, noruegos y árabes, muchos de los cuales son empresarios jóvenes que viven aquí y teletrabajan con sus países”.

Si Pedro Rodríguez y Ricardo Arranz son dos de las voces más autorizadas en la Costa del Sol para hablar de la promoción inmobiliaria de lujo, Kristina Szekely lo es en el mundo de las inmobiliarias pues la suya es de las más conocidas de la zona. Esta experta explica que los rusos que vienen solo unas semanas a hacer turismo alquilan apartamentos o villas y los que van a quedarse a residir adquieren casas grandes de lujo. En el contexto actual, con los rublos bloqueados, Szekely teme que “vender casas a los rusos va a ser cada vez más difícil aunque aquellos que tienen, además de la rusa, otras nacionalidades no se verán afectados”. Dice el refrán que cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar y esta agente inmobiliaria asegura que ahora está creciendo el interés de clientes de países bálticos por comprar viviendas en la Costa del Sol. “Quieren venirse aquí porque están en la frontera con Rusia y se sentirán más seguros así”.

Putin puede tener casas en la Zagaleta, pero no se puede demostrar 

España ofrece directamente el visado de residencia a todos aquellos extranjeros que compren viviendas por un importe superior a los 500.000 euros. Se conoce como la Golden Visa y es una forma de captar a inversores internacionales. Ramón Dávila, uno de los abogados con mayor experiencia en el mercado inmobiliario costasoleño, comenta que “los rusos no la han usado mucho porque muchos están en Suiza, Mónaco o Dubái y vienen a Andalucía para periodos cortos”.

Dávila cree también que la situación en Rusia no va a afectar en demasía a la Costa del Sol. “Se perderán ventas a rusos pero comprarán otros de otras nacionalidades”, dice, aunque sí ve con más temor la repercusión que puede tener para la economía en general el incremento de los costes energéticos.

Un mercado turístico insignificante

El peso del turismo ruso en la Costa del Sol es insignificante por lo que, a priori, no va a tener un impacto directo en este sector. Otra cosa es que se genere tal incertidumbre en todos los mercados emisores, especialmente los europeos, que el número de viajeros caiga y sí se resienta un sector que estaba empezando a remontar el vuelo tras dos años lastrado por la pandemia. “El turismo ruso está enfocado en Estepona y Marbella y su peso en el mix del turismo internacional en la Costa del Sol es muy bajo. En los mejores años no llegaba ni al 3%”, asegura Javier Hernández, vicepresidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos).

Según los datos de Turismo Costa del Sol, el mercado ruso ocupa el puesto 19 en viajeros y pernoctaciones hoteleras y el 24 en llegadas al aeropuerto internacional de Málaga. El año pasado apenas se contabilizaron 9.774 turistas rusos alojados en los hoteles de la Costa del Sol que realizaron 32.988 pernoctaciones. Representan el 45 y el 58% de la cuota de mercado en Andalucía respectivamente. Antes de la pandemia, en 2019, el volumen fue algo más elevado con 57.010 turistas en los hoteles con 229.705 pernoctaciones, pero es una gota en el océano pues Málaga registra unos 13 millones de turistas al año.

Operaciones contra la mafia rusa

La Costa del Sol, lamentablemente, es un hervidero de delincuentes pertenecientes a todo tipo de bandas organizadas de múltiples países y los rusos no son una excepción. Entre las operaciones policiales más sonadas de los últimos años cabe recordar que en agosto de 2017 fue capturado en Mijas Vyacheslav Gulevich, considerado el jefe de la principal organización criminal rusa asentada en Estonia. La policía estonia llevaba dos años tras su rastro y, en coordinación con la Audiencia Nacional y la policía española, lo localizaron en la Costa del Sol, desde donde dirigía los hilos de su organización criminal en Estonia dedicada especialmente al tráfico de drogas y blanqueo de capitales.

Apenas un mes después, en septiembre de 2017, la Guardia Civil detuvo a 13 personas relacionadas con la mafia rusa. Se les acusaba de haber blanqueado 30 millones de euros en tres empresas de Marbella y Mijas y le fueron incautados 23 vehículos de alta gama, dinero y armas. Entre los detenidos en la operación, llamada Agua, estaban el capo de la organización criminal rusa Solntsevskaya, Arnold Arnolovich Tamm, y el entonces presidente del Marbella CF Alexander Grinberg.

Los agentes explicaron que esta mafia rusa lavaba el dinero a través del propio club de fútbol, de la empresa Aguas de la Sierra de Mijas y del Club de Golf Dama de Noche. Grinberg estuvo en prisión provisional hasta febrero de 2018 cuando su familia depositó una fianza de 750.000 euros. Grinberg ha reaparecido precisamente esta semana en una entrevista realizada a La Sexta en la que afirma que es opositor a Putin y que teme por su negocio y su familia.

El rastro del rublo
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