lunes 25/10/21

Esto es lo que espera a los afganos en Turquía: una frontera vigilada, amurallada y devoluciones en caliente

Una frontera extremadamente vigilada y en gran parte amurallada, repatriaciones y, aparentemente, incluso devoluciones en caliente. Es lo que les espera a la mayoría de refugiados afganos que intentan llegar a Turquía desde Irán.

A diferencia de lo que ocurrió en 2011, cuando se desató la guerra en Siria y los millones de personas que huyeron de allí encontraron abierta la frontera con Turquía, ahora el país se está blindando a toda marcha.

Esta vez, el Gobierno turco está decidido a hacer todo lo posible para detener y repeler un nuevo flujo masivo de inmigración, después de haber acogido a 3,7 millones de sirios, además de unos 300.000 afganos y otros miles de iraquíes, uigures y africanos.

El propio presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, lo dejó claro al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una conversación telefónica el pasado fin de semana. «Turquía, que ya está acogiendo a 5 millones de refugiados, no puede asumir una carga de migrantes añadida», le dijo Erdogan.

Tras haberse levantado en las provincias fronterizas de Igdir y Agri un muro que abarca 156 de los 560 kilómetros de la montañosa linde con Irán, ahora se está construyendo una muralla modular, de tres metros de altura y 2,80 metros de ancho, a lo largo de otros 64 kilómetros en la provincia de Van. En los 314 kilómetros restantes se instalará provisionalmente una red con alambres y sensores.

La vigilancia de la frontera se ha reforzado con un amplio despliegue de soldados y equipos sofisticados, como drones y torres con cámaras térmicas, radares y sensores para detectar el cruce ilegal de personas.

Todas estas medidas responden al temor de que centenares de miles de afganos huyan de los talibanes en su país, y elijan a Turquía también como ruta para llegar a Europa.

Eso sí, la mayor vigilancia de la frontera no ha logrado hasta ahora reducir las entradas irregulares de migrantes de Afganistán, cifrada entre 100 y 200 personas al día, explica el presidente de IHD en Van, Mehmet Karatas.

«Hay más medidas policiales y avanza el muro, pero los migrantes usan escaleras para subirse y pasar. O bien excavan por debajo para cruzar igualmente», añadió.

Karolína Augustova, socióloga de la universidad de Sabanci que estudia la migración en la frontera turco-iraní, alerta de que se están produciendo devoluciones en caliente.

«Varios soldados en la frontera me han explicado que Interior les ordena devolver a migrantes en caliente porque no pueden gestionar esa cantidad de personas y ponerlas en centros de deportación», explica. La situación favorece el auge de las redes del tráfico ilegal de personas.

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