jueves 22/10/20

La estrategia conjunta de Rusia y Turquía para repartirse Trípoli

El frente de batalla comenzó a mutar en un apéndice de la guerra en Siria en enero de este año, fecha en la que la llegada de los mercenarios enviados por Turquía llevó a que los sirios volvieran a enfrentarse entre sí, pero ahora en tierra extraña.

La guerra civil que sacude libia se agravó el 4 de abril de 2019, fecha en la que Hafter inició un asedio a la capital con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en un claro mensaje a la comunidad internacional. El mariscal avanzó rápido, como hizo en el sur, y a finales de diciembre ya controlaba gran parte del perímetro rural que rodea el sur de Trípoli y el antiguo aeropuerto internacional de la capital, clave para la conquista de la ciudad.

También había colocado sus mejores divisiones en el frente de la poderosa ciudad-estado de Misrata, que mantiene estrechos vínculos con Ankara desde tiempos del imperio Otomano.

En este contexto, Erdogan anunció en enero pasado el envió de tropas -único país que oficialmente lo ha hecho- y junto a su colega ruso Vladimir Putin forzó una tregua pantalla y un proceso de diálogo que fracasó a los pocos días. Desde entonces, cerca de 300 mercenarios sirios han muerto en combates en Trípoli y Misrata, según las cifras del Observatorio sirio.

«No sabemos cuántos han muerto del lado de Hafter, pero serán menos porque Hafter no solo cuenta con mercenarios sirios. La mayor parte de sus fuerzas de choque son mercenarios árabes sudaneses «Janjaweed» también vinculados a Prighozin y Rusia»

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