domingo. 03.07.2022
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El primer acto público de Pedro Sánchez tras sus vacaciones en Lanzarote será visitar hoy el centro de refugiados afganos en la base aérea de Torrejón de Ardoz. Lo hará arropado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo comunitario, Charles Michel, y el alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell. El presidente del Gobierno pretende que de esta forma se visibilice que España no es un convidado de piedra en Afganistán, si no que es la puerta de acceso a Europa para los amenazados por los talibanes. Para el PP es una simple «operación de marketing».

La crisis geopolítica y humanitaria de Afganistán demuestra que nada ni nadie va a rebajar la tensión entre Gobierno y oposición en el nuevo curso político. Sánchez busca rentabilizar el hecho de que España es el centro logístico de acogida para los colaboradores afganos de las instituciones de la UE en ese país, y Pablo Casado lo minimiza.

«Torrejón —afirmó el ministro de Asuntos Exteriores— será el corazón de los valores de Europa». La presencia de Von der Leyen, Michel y Borrell, subrayó José Miguel Albares, «demuestra la confianza en España».

El presidente del Gobierno quiere responder a las críticas, sobre todo del PP, por su silencio vacacional con una exhibición de la mano de los principales líderes de la Unión Europea, con los que visitará el centro de acogida instalado en cuatro días en la base aérea cercana a Madrid y que tiene capacidad para albergar a mil personas.

Albares explicó que Torrejón se convertirá en un ‘hub’ por el que «van a transitar los afganos que han estado colaborando con las distintas instituciones de la UE todos estos años», y de allí se distribuirán por los distintos países europeos.

Pero para el PP es sólo humo, es «una operación de marketing». Este Gobierno, señaló la vicesecretaria general de los populares Elvira Rodríguez, «no está en posición de liderar nada». Sólo lo hace, añadió, «para ponerse medallas» y tapar «el desastre» de su gestión en la evacuación desde Kabul. Sánchez, insistió la exministra con Aznar, ha preferido «vivir a cuerpo de rey» en la residencia lanzaroteña de La Mareta en lugar de regresar a Madrid y ponerse al frente de la gestión de la crisis.

«Este Gobierno -resumió- está en lo que está, que son sus cosas, y no en las cosas de todos». El portavoz nacional del PP, José Luis Martínez Almeida, insistió en su tesis de que no se puede dirigir una operación de esta envergadura «en alpargatas» desde la playa de Lanzarote.

Unas palabras que dolieron entre los ministros implicados en la evacuación. Albares señaló que no podía creer que hubiera «algún español o fuerza política que esté en contra» de lo que hace el Gobierno con las personas amenazadas por el régimen talibán. «No es un tema de Gobierno, es un asunto de Estado», subrayó el titular de Asuntos Exteriores. Félix Bolaños pidió a la oposición que desarme su discurso porque «no todo es objeto de crítica».

Albares y Bolaños han asumido la comunicación con la oposición porque el presidente del Gobierno no ha levantado el teléfono para informar al líder del PP. Sánchez y Pablo Casado no conversan desde mayo, cuando se produjo la entrada masiva de menores marroquíes en Ceuta.

Europa arropa a Sánchez en el centro de amenazados