domingo 28/2/21

La historia olvidada de Estados Unidos

La democracia norteamericana ha sabido ocultar siempre los actos violentos que la han acompañado durante sus dos siglos de vida tras su independencia de Gran Bretaña
Imagen del ala oeste de la Casa Blanca. OLIVER CONTRERAS

La historia de violencia contra el Gobierno norteamericano está salpicada de incidentes cuya diversidad, envergadura e intención sorprende a muchos hoy en día. Durante sus dos siglos de existencia el Capitolio ha sido objeto de innumerables protestas, ataques de bomba, tiroteos y peleas entre legisladores y, en 1814, un ataque a manos de las tropas británicas. Pero hasta 2021 nunca había sido asaltado por una turba violenta y armada, instigada por el propio presidente con el apoyo del Pentágono, las fuerzas policiales y de algunos miembros del Congreso, además del respalado de la financiación privada, todo ello aún bajo investigación.

El único golpe de estado como tal no se dio en Washington sino en Carolina del Norte, en 1898. La insurrección de Wilmington tuvo lugar cuando los demócratas sureños blancos derrocaron por la fuerza al Gobierno fusionista local, legítimamente elegido. Una turba de 2.000 hombres blancos expulsó a líderes políticos blancos y negros del Partido Republicano, que en aquel tiempo eran simpatizantes del partido de Lincoln, que había liberado a los esclavos. Los golpistas dieron muerte a cientos de personas, y causaron la destrucción de propiedad y negocios de ciudadanos afroamericanos construidos desde la Guerra Civil, incluido el único periódico negro de la ciudad. El incidente marcó el punto de inflexión en la política del sur que puso fin al período de la Restauración y dió inicio a la era de la dura segregación racial que trajo consigo las leyes de privación del derecho al voto de los afroamericanos.

Guerra de Vietnam

Por contra, la amenaza más cercana contra el Estado federal se concentra en las turbulentas décadas de los sesenta y setenta con el surgimiento de numerosos movimientos revolucionarios de izquierda radical en respuesta a la guerra de Vietnam, las injusticias racial y económica, y el capitalismo en general.

La agitación política del movimiento de derechos civiles, las revueltas estudiantiles y los grupos de resistencia organizada dieron lugar a numerosos grupos revolucionarios como los Black Panthers, los Young Lords, el Ejército Simbiótico de Salvación o el Weather Underground.

El asesinato y la represión racista del Estado contra miembros del Black Panther llevó a la radicalización de muchos, como la organización militante Weather Underground que en mayo de 1970 emitió una «declaración de guerra» al Gobierno. Los Weathermen pasaron a la clandestinidad con células autónomas en diversas ciudades para llevar a cabo ataques con bomba contra instituciones y símbolos de la injusticia del gobierno.

En marzo de 1971 Weather Underground detonó una bomba en el baño de hombres del Senado sin causar víctimas, tras una advertencia treinta minutos antes a la centralita del Capitolio, y que dejó serios daños en la estructura. En mayo de 1972, en represalia por el bombardeo estadounidense en Hanói, y, coincidiendo con el cumpleaños de Ho Chi Minh, Weather Underground colocó una bomba en el baño de mujeres del ala de la Fuerza Aérea del Pentágono.

El ataque, que destruyó sistemas informáticos con datos clasificados, tuvo resonancia internacional y fue celebrado por grupos radicales de todo el mundo como las protestas de jóvenes alemanes contra los sistemas militares estadounidenses en Frankfurt.

Pistolas en el Capitolio

Con anterioridad, la mañana del 1 de marzo de 1954 Lolita Lebrón se puso de pie en el balcón de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, desplegó la bandera boricua y al grito de «¡Viva Puerto Rico libre!» el comando nacionalista que lideraba abrió fuego con pistolas semiautomáticas.

En medio de los nervios y con la adrenalina al máximo, el arma de su compañero Andrés Figueroa Cordero se atascó y Lebrón tiró al techo mientras Irvin Flores y Rafael Cancel Miranda, sus acompañantes, dispararon en dirección a los miembros de la cámara que debatían sobre inmigración. Hirieron a cinco congresistas, a uno de gravedad, aunque todos sobrevivieron.

El 13 de julio los cuatro nacionalistas fueron acusados de «intentar derrocar al Gobierno» y la fiscalía exigió la pena de muerte. Lebrón, que fue condenada a cincuenta años de prisión, y en 1979 recibió el indulto presidencial de Jimmy Carter, declaró al ser detenida, que no habían ido a «matar a nadie, sino a morir por Puerto Rico».

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