jueves 04.06.2020

Irán desconfía del tono conciliador de Trump en el conflicto nuclear

La república islámica vuelve a la guerra asimétrica tras las nuevas sanciones de EE UU
Momento en el que impacta un misil iraní en la base Al Asad de Irak.
Momento en el que impacta un misil iraní en la base Al Asad de Irak.

Donald Trump cambió los misiles por las sanciones y 24 horas después del ataque de Irán contra dos bases iraquíes donde había tropas estadounidenses aprobó nuevos y «poderosos» castigos económicos contra la república islámica. Una situación que llevó al enviado iraní ante la ONU, Mayid Tajt Ravanchí, a sostener que su país «no será engañado» por las palabras del miércoles de Trump, quien ofreció la vuelta a la negociación para acordar un nuevo pacto nuclear.

En declaraciones recogidas por la agencia oficial Irna, el representante del régimen árabe advirtió que «mientras Estados Unidos persista en la animosidad, las negociaciones no tienen sentido» y calificó de «terrorismo económico» la estrategia de Washington de asfixiar la economía iraní e impedir la venta de su petróleo. El actual mandatario norteamericano salió de forma unilateral del acuerdo firmado en 2015 por Barack Obama y ahora persigue alcanzar un nuevo pacto más amplio, en el que Irán acepte limitaciones también para su programa balístico.

Una aparente calma volvió ayer a la región tras una semana marcada por el asesinato del general Qassem Suleimani, líder de la Fuerza Quds, brazo de operaciones en el exterior de la Guardia Revolucionaria, y la respuesta de Irán, que lanzó 21 misiles contra las tropas estadounidenses en Irak. La primera parte de la venganza iraní fue medida y no causó bajas en el enemigo, según confirmó Trump. «No queríamos matar a nadie», declaró el general Amir Ali Hajizadeh, «pero podíamos haber acabado con la vida de 500 americanos si hubiéramos querido y en caso de una posible respuesta, de 4.000 a 5.000 hombres habrían muerto en menos de 48 horas».

Teherán quiso mandar al Pentágono el mensaje de que tiene capacidad de golpear con precisión sus bases en la región, pero sin causar bajas.

Por encima de las declaraciones grandilocuentes de dirigentes y mandos de la Guardia Revolucionaria, los iraníes son conscientes de la desproporción que existe entre las capacidades militares de ambos países en caso de un choque directo. De esta manera lograron llevar de nuevo el pulso con su gran enemigo al terreno que mejor dominan, la guerra asimétrica a través de todos los grupos que controla en la región. Una guerra irregular cuyo máximo estratega fue el fallecido Suleimani.

Irán desconfía del tono conciliador de Trump en el conflicto nuclear