domingo 13/6/21

Israel arrasa toda la red de túneles de Hamás en una gran ofensiva terrestre

Las protestas contra el mayor conflicto en siete años se extienden a Líbano y Jordania
Tropas de Israel en la frontera de Gaza. ABIR SULTÁN

La noche se hizo día. El cielo de Gaza se cubrió de una luz amarilla y comenzó una tormenta de misiles que hizo temblar la tierra como si fuera un terremoto. Israel lanzó su operación de mayor envergadura de los últimos años contra la red de túneles de Hamás.

En apenas 40 minutos, 160 aviones lanzaron hasta 450 misiles que impactaron en 150 objetivos del norte de la Franja. Este movimiento llegó acompañado del despliegue de la infantería a lo largo de la verja de separación para disparar a todo aquel miliciano que emergiera de los túneles.

«Lo que hemos alcanzado es una compleja red de galerías que se extiende por toda la Franja y que Hamás empleaba para poder moverse a cubierto», apuntó el portavoz del Ejército, Jonathan Conricus. A esta red de túneles los israelíes le conocen popularmente como ‘el Metro’ y el Ejército adelantó que entre sus escombros podría haber decenas de cuerpos de combatientes islamistas, incluidos cabecillas destacados, aunque no llegó a precisar más.

Hasta el momento, y a consecuencia de la ofensiva israelí, el último balance del ministerio de Salud de la Franja elevó a 119 el número de muertos —entre ellos 31 menores de edad—, mientras que la cifra de heridos se sitúa ya por encima de los 800. A su vez, en Israel fallecieron ocho personas en los últimos días a consecuencia de los casi 2.000 cohetes lanzados por las facciones palestinas.

Las imágenes de la operación nocturna recordaron a las de Shejaiya en 2014, el barrio que se convirtió en ‘zona cero’ tras una operación similar de los israelíes. El objetivo siempre es Hamás, pero los afectados directos son los civiles que pierden la vida y hogares. Una vez más miles de personas huyeron de los bombardeos con dirección a la playa, pero un lugar cercado como Gaza no hay lugar seguro cuando Israel bombardea.

DESTRUIR TODO LO POSIBLE

La conocida como ‘doctrina Dahiya’ volvió a ser la base de la actuación del Ejército. Es el método que ya emplearon en los barrios del sur de Beirut de 2006, bastión de Hizbolá. Consiste en destruir todas las infraestructuras civiles posibles, especialmente viviendas, hasta arrasar el territorio y «devolverlo a la edad de piedra». Su ideólogo fue el ex jefe del Ejército, Gadi Eizenkot, para quien los civiles también merecen castigo por su apoyo a los «terroristas».

Los mediadores egipcios presentaron en las últimas horas a Israel una oferta de tregua de doce horas por parte de Hamás, pero el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que los islamistas «deben seguir pagando un alto precio». En este sentido, el mandatario adelantó que la Operación Guardián de los Muros «no ha terminado y haremos todo lo que esté en nuestra mano para devolver la seguridad a nuestras ciudades».

Hamás lanzó ayer cientos de cohetes en una nueva jornada de sirenas en el sur y centro de Israel. Una jornada en la que las protestas en solidaridad con Gaza y con Jerusalén se extendió a Cisjordania, donde al menos siete manifestantes fueron abatidos por disparos del Ejército.

Las fronteras de Líbano y de Jordania también fueron escenario de movilizaciones pro palestinas.

Además del frente de Gaza, Israel se enfrenta a los graves disturbios que cada noche golpean a las ciudades mixtas del país y que ya deja un saldo negativo de un muerto, decenas de heridos y cientos de detenidos.

Arabes y judíos se enfrentan en batallas campales. Hay palizas, destrozo de comercios, navajazos. Y para Netanyahu «no hay mayor amenaza para el país que estos problemas internos». Incluso en lugares como Lod se ha establecido el estado de emergencia, aunque no ha sido suficiente para calmar la tensión entre comunidades y los medios locales denuncian que la situación está «fuera de control».

El jefe de la Policía, Kobi Shabtai, acusó al líder ultranacionalista sionista Itamar Ben Gvir, posible socio del próximo Gobierno de Netanyahu, de avivar las llamas de una «intifada interna» que arrancó «con la marcha que organizó a la Puerta de Damasco en pleno ramadán». El eslogan de esa marcha de radicales judíos fue ‘muerte a los árabes’, el mismo que se ha extendido por el resto de ciudades mixtas del país.

Los palestinos de Israel suponen un 20% de la población del país y salieron a las calles en señal de protesta por el intento de desalojo de familias palestinas en el barrio de Sheikh Jarrah, situada en la parte Este de Jerusalén, y sobre todo por los dos asaltos policiales a la mezquita de Al Aqsa durante el ramadán. Estas son las dos chispas que han encendido un fuego que se ha extendido a Gaza de manera sangrienta.

Quintas elecciones en Jerusalén

La grave crisis de seguridad golpea a un Israel que sigue sin tener nuevo Gobierno. Los frentes de Gaza de las ciudades mixtas han hecho saltar por los aires las conversaciones que mantenían para formar un Ejecutivo de unidad Yair Lapid y Naftali Bennet.

La que se había bautizado como «coalición del cambio», que tenía la posibilidad de apartar a Benjamin Netanyahu del asiento de primer ministro, se aleja con el paso de los días. Incluso Bennet ha renunciado al puesto de primer ministro que le había ofrecido Lapid de manera rotatoria.

Bennet, político ultranacionalista y ex líder de los colonos, confesó a sus más cercanos que ya no veía viable la unión de fuerzas propuesta por Lapid, porque el resultado sería un Gobierno incapaz de hacer frente a los graves problemas que afronta el país y «la seguridad es lo primero». Su opción ahora es volver a a oyar a Netanyahu, aunque este giro tampoco será suficiente para alcanzar los 61 escaños y el país parece avocado a unas quintas elecciones en apenas dos años.

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