lunes. 03.10.2022

Jansa siembra en la Eurocámara el malestar por sus ataques a la UE

El primer ministro esloveno carga contra la independencia judicial y la libertad de prensa
Janez Jansa ayer, durante su polémica intervención ante el Parlamento Europeo. CHRISTIAN HARTMANN

Los ataques a la independencia de los jueces, el bloqueo a la Fiscalía Europea contra el Fraude —que tendrá en su lupa la corrupción y el uso inapropiado de fondos comunitarios—, y la censura mediática que imprime desde hace meses su gobierno, convirtieron en un campo de minas la comparecencia este martes de Janez Jansa en la Eurocámara. El primer ministro de Eslovenia, el país que presidirá la UE los próximos seis meses, se enfrentó a las críticas generalizadas de los eurodiputados, que cargaron contra el seguidismo de Liubliana a la Hungría de Viktor Orban.

El discurso protocolario en el que Jansa presentó las líneas de acción claves de este mandato le dejó un fuerte amargor. Porque no caló en el pleno de Estrasburgo. Ni resultó creíble cuando se erigió como defensor del Estado de Derecho ni tampoco con el argumentario que utilizó para justificar sus enfrentamientos con la prensa del país. Habló de «grandes monopolios» responsables de «prácticas totalitarias».

En su intervención, Jansa insistió en las prioridades ya conocidas. Bajo el eslogan ‘Juntos. Europa. Resiliente’ subrayó que Eslovenia posibilitará la recuperación de la UE y reforzará su resiliencia; impulsará la reflexión sobre el futuro de Europa; «fortalecerá el Estado de Derecho y los valores europeos, y aumentará la seguridad y la estabilidad» con sus vecinos. En este sentido, se refirió a la cumbre programada para octubre que debería espolear la integración de Balcanes Occidentales, la cita de mayor relumbrón de las programadas bajo su presidencia.

Y sí dio total prioridad a «evitar» una nueva ola de la pandemia. «Somos optimistas porque la estrategia europea de vacunación está funcionando y dando resultados», subrayaba.

Pero en los asuntos más controvertidos no convenció. «No hay represión de los medios de comunicación ni de los periodistas en Eslovenia», subrayó vinculando esas críticas con unas disputas políticas domésticas que «se quieren trasladar al Parlamento Europeo». Y respecto al bloqueo a la Fiscalía Europea, se escudó en un procedimiento interno aún no resuelto para justificar el retraso.

Pero lo dicho. Se le dio una suerte de voto de confianza, que pareció más formal que creíble. Porque tuvo que escuchar reproches de la mayoría de los grupos. Insinuaciones de los suyos. Manfred Weber, presidente de los populares europeos, destacó que el Estado de Derecho «sea una prioridad». La también popular, Dolors Montserrat, le pidió que trabaje por preservar «el Estado de Derecho, la independencia del poder judicial y la libertad de prensa, que son principios fundamentales de la UE».

Mensajes más directos de los socialistas. Iratxe García, su presidenta, apeló a su «responsabilidad» para disipar las dudas que arrecian sobre su Gobierno y deseó a Jansa «éxito, porque ese éxito será para toda la Unión Europea».

Y desacreditación a plomo desde la bancada de los liberales («parece que no cumple lo que dice», le acusó Malik Azmani) o los Verdes. «La Presidencia eslovena ha comenzado con ataques contra los jueces y la contienda personal del primer ministro contra uno de los posibles fiscales europeos delegados. Este comportamiento no nos llena de confianza en que el primer ministro actuará en el mejor interés de la UE», denunció Philippe Lamberts. Se le emplazó a «salir de la zona oscura», a corregir movimientos de deriva autoritaria, a abandonar la ‘orbanización’.

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