martes. 06.12.2022

El acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos, que se cerró ‘in extremis’ a finales de 2018, incluyó los caladeros del Sáhara Occidental, el territorio sobre el que régimen alauí reclama una soberanía que ni la ONU ni la propia UE —só lo hizo la controvertida Administración de Donald Trump— reconocen oficialmente. Ese pacto fue denunciado por el Frente Polisario ante la justicia europea que, antes incluso de que se cerrara, ya había dado la razón al llamado ‘movimiento de liberación nacional del Sahara’ obligando a que cualquier compromiso en ese sentido tuviera en cuenta la opinión del pueblo saharaui.

La cuestión es que ayer el Tribunal General de Luxemburgo volvió a fallar a favor de los intereses de la que fuera última colonia española. Por extensión, también lo hace en contra de Rabat, lo que podría reavivar las tiranteces entre Marruecos y la Unión e incluso poner en jaque la actual distensión en las relaciones entre España y Marruecos, que alcanzaron un punto crítico con la crisis migratoria de Ceuta.

La Cámara judicial ha estimado los recursos presentados en 2019 por el Frente Polisario, que actúa «en nombre del pueblo saharaui», en los que éste sostenía que la UE incumplió las obligaciones «en el marco de sus relaciones con Marruecos en virtud del Derecho de la Unión y del Derecho Internacional». Lo hizo «al haber aprobado los acuerdos controvertidos sin el consentimiento de dicho pueblo» y también al sellar un compromiso que prevé «la explotación de sus recursos naturales y favorece la política anexionista de Marruecos sobre dicho territorio».

La justicia europea acepta esta tesis y tumba los acuerdos (el pesquero, pero también el agrícola), recordando además que ya en 2016 el Tribunal de Luxemburgo ya había declarado que cualquier pacto bilateral UE-Marruecos no podía incluir el Sáhara por tratarse de un territorio no autónomo.

La justicia europea da la razón al Polisario y tumba los acuerdos de pesca UE-Rabat
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