martes 19/10/21

Londres exige a Bruselas más cesiones en el ‘brexit’ por Irlanda

Temor político a que el acuerdo dé alas a los partidarios de la reunificación de Irlanda
Boris Johnson y su esposa en el tributo al centenario Tom Moore, héroe británico del covid. ANDY RAIN

Los primeros pasos del Brexit en Irlanda del Norte siguen creando tensiones entre el Reino Unido y la Unión Europea, con demandas de Londres para que Bruselas modifique las nuevas reglas comerciales introducidas en la provincia británica, algo que por ahora rechazan Dublín y la UE.

A las exigencias planteadas por el Gobierno de Boris Johnson, se han sumado, además, las amenazas de violencia procedentes de sectores unionistas y lealistas norirlandeses, lo que ha provocado la suspensión temporal de algunos controles aduaneros comunitarios en los puertos de Belfast y Larne.

Ante estas presiones, el Ejecutivo de Dublín y la Comisión Europea reiteraron ayer que no contemplan la posibilidad de eliminar el llamado Protocolo para Irlanda del Norte, una de las piezas básicas del Acuerdo de Salida de la UE firmado por Londres y Bruselas.

«Tenemos que ser francos con todas las partes y decirles que no va a desaparecer», subrayó hoy el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Simon Coveney, quien, no obstante, se mostró abierto a explorar ciertos cambios en el funcionamiento del protocolo, aunque advirtió de que no «habrá modificaciones dramáticas».

Este mecanismo, fruto de dos años «de intensas negociaciones», recordó hoy Coveney, está diseñado para permitir la libre circulación de bienes entre las dos Irlandas y mantener así abierta la frontera en la isla, clave para sus respectivas economías, altamente conectadas, y el proceso de paz.

A cambio, la UE protege su mercado interior imponiendo controles aduaneros en los puertos a los bienes que llegan a Irlanda del Norte procedentes de la isla de Gran Bretaña (Escocia, Gales e Inglaterra), con una nueva carga burocrática que está provocando escasez de productos en la región.

«La UE quería compartir el mercado único y la unión aduanera, pero eso fue rechazado» por Londres, afirmó Coveney, en referencia a las condiciones impuestas por Johnson para fijar una nueva relación pos-Brexit, recogida en el acuerdo comercial firmado por las partes la pasada Nochebuena.

Con aquel giro negociador, guiado más por cálculos políticos que económicos, Johnson enterró la propuesta de su antecesora en el cargo, Theresa May, para evitar una frontera dura en Irlanda, que, como ocurre ahora con el protocolo, tampoco contó entonces con el apoyo del Partido Democrático Unionista (DUP), mayoritario en el Ulster.

La ministra principal norirlandesa y líder del DUP, Arlene Foster, volvió hoy a exigir a Johnson que elimine el protocolo y negocie con Bruselas un nuevo arreglo, a fin de acabar con la «frontera económica» que separa a Irlanda del Norte de Gran Bretaña a través del mar de Irlanda.

Al descontento por la escasez de productos se le suma el malestar político que siempre ha despertado el protocolo entre la comunidad protestante, pues considera que concede a Irlanda del Norte un estatus diferente al resto del Reino Unido y pone en peligro su relación con Londres, al tiempo que podría dar alas a los partidarios de la reunificación de Irlanda.

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