domingo 29/11/20

Lukashenko endurece en Bielorrusia la represión para evitar su caída

El presidente refuerza el despliegue militar en las fronteras y promete mano dura contra la rebelión
Manifestantes portan banderas de Bielorrusia en una marcha en apoyo a Lukashenko. TATYANA ZENKOVICH
Manifestantes portan banderas de Bielorrusia en una marcha en apoyo a Lukashenko. TATYANA ZENKOVICH

Txto El dictador bielorruso, Alexánder Lukashenko, parece dispuesto a acabar lo antes posible con la revuelta que amenaza con demoler su régimen. Ayer reunió una vez más a su Consejo de Seguridad para ordenar medidas con las que espera normalizar la situación tras once días ininterrumpidos de manifestaciones y huelgas por todo el país. Estallaron porque la oposición y sus partidarios dan por hecho que las elecciones presidenciales del 9 de agosto fueron manipuladas y no fue Lukashenko el vencedor sino su adversaria, Svetlana Tijanóvskaya, refugiada en Lituania.

Pero el autócrata se propone reprimir aún más las protestas, sigue desplegando tropas en el límite con Polonia y se prepara para cerrar a cal y canto todo el perímetro fronterizo. «He ordenado al Ministerio del Interior no permitir más disturbios en las calles, especialmente en Minsk. La gente está ya cansada y quiere paz y tranquilidad», afirmó Lukashenko. «He dispuesto también el reforzamiento de la protección fronteriza en todo su perímetro para impedir la penetración desde otros países de pistoleros, armas, munición y dinero para financiar la revuelta», declaró igualmente citado por la agencia BelTA.

Poco antes, durante la reunión con el Gobierno y las fuerzas de seguridad, incluyendo por videoconferencia a dirigentes regionales, el presidente arremetió contra la oposición y, en particular contra el recién creado Comité Coordinador con el que Tijanóvskaya quiere pilotar de forma pacífica la transición hacia unas nuevas elecciones y emplearlo como instrumento de diálogo con las autoridades y con Lukasheno, al que exigen su dimisión. Sin embargo, el mandatario tachó de «ilegal» al Comité Coordinador y le llamó «centuria negra». Este órgano -que hoy eligió a su presídium, compuesto por siete personas- tuvo su primera reunión el martes y designó a sus 70 miembros. Refiriéndose a éstos, Lukashenko dijo que «no hay carteras suficientes en todo el país para tantos cargos. Pero sí tenemos escobones y palas de sobra para proporcionarles». A su juicio, «la legislación no contempla la formación de órganos de poder alternativos».

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