jueves. 08.12.2022

Miles de iraníes desafiaron este miércoles a las autoridades y se congregaron en la tumba de la joven Mahsa Amini para conmemorar el fin del duelo por su muerte, el 16 de septiembre, tras ser detenida por la Policía de la moral, en una jornada en la que hubo choques con las fuerzas de seguridad.

Ni la fuerte presencia policial ni las advertencias de las autoridades evitaron que una enorme multitud se congregase en el cementerio de Aichi, en la ciudad de Saqez, en el Kurdistán, de donde era originaria la joven de 22 años, para gritar una vez más «mujer, vida, libertad».

En la cultura chií de Irán tiene una gran importancia el rito de rememorar al difunto pasados 40 días de su muerte, fecha que pone fin al luto de la familia.

Unas 2.000 personas se reunieron en el cementerio donde está enterrada Amini, según medios oficiales como Fars, pero los vídeos compartidos por activistas en redes mostraron una enorme multitud y largas colas en las carreteras que dirigían al camposanto, que superan los números oficiales.

La celebración del rito se llevó a cabo a pesar de que la oficina del gobernador provincial anunció que la familia no celebraría la ceremonia. Allí, los congregados corearon «mujer, vida, libertad», «libertad, libertad, libertad» y «muerte al dictador» en referencia al líder supremo de Irán, Ali Jameneí, a la vez que las mujeres ondearon sus velos.

A lo largo de ciudad natal de Amini se produjeron choques con las fuerzas de seguridad, que medios oficiales como la agencia ISNA calificaron como «enfrentamientos dispersos».

Sin embargo, la oenegé kurda Hengaw, con sede en Oslo, afirmó que la Policía uso gases lacrimógenos y llegó a disparar a la multitud, un extremo que no ha sido confirmado.

Las autoridades restringieron internet en la provincia del Kurdistán para tratar de controlar las protestas, según informó la plataforma NetBlocks, que supervisa la censura en la red. En el cementerio de Aichi comenzaron precisamente las protestas y se quemaron los primeros pañuelos el 17 de septiembre, un día después de la muerte de la joven tras ser detenida tres jornadas antes por la Policía de la moral por llevar mal puesto el velo islámico.

Desde entonces se suceden unas mutantes protestas, centradas ahora sobre todo en universidades, en medio de una fuerte represión que ha causado al menos 108 muertos según la oenegé con sede en Oslo Irán Human Rights.

Este miércoles no fue una excepción y muchos iraníes se echaron a las calles de nuevo en al menos una docena de ciudades.

Miles de iraníes recuerdan a Masha Amini en su tumba
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