sábado 19/9/20

Muere John Hume, pionero de la histórica paz en Irlanda del Norte

Johnson dice que fue un «gigante de la política» y que «su visión y tenacidad salvaron a este país»
Hume celebra en 1998 la concesión del Nobel de la Paz por su labor en la paz en Irlanda. GERRY PENNY
Hume celebra en 1998 la concesión del Nobel de la Paz por su labor en la paz en Irlanda. GERRY PENNY

John Hume, que ha fallecido a los 83 años, «fue una figura imponente de la vida pública irlandesa en el siglo pasado», según el primer ministro del Gobierno de Dublín, Micheál Martin. «Su visión y tenacidad salvaron a este país». Para el primer ministro británico, Boris Johnson, «fue simplemente un gigante de la política».

Apartado de la vida pública en las dos últimas décadas, había olvidado, según su viuda, Pat, los eventos en los que participó. La ministra principal, Arlene Foster, del Partido Democrático Unionista(DUP), la viceministra principal, Michelle O’Neill, del Sinn Féin, se sumaron a Tony Blair, Bertie Ahern, Bill Clinton y un largo etcétera para llenar el vacío en la memoria del fallecido.

El unionista David Trimble, que compartió con Hume el Premio Nobel de la Paz tras la firma del Acuerdo de Belfast, en el Viernes Santo de 1998, le recordó elogiosamente y ofreció una ilustración de lo que habían alcanzado. Los organizadores del Nobel habían dispuesto dos salas para la recepción de los galardonados. Decidieron compartir una sala única.

Hume, nacido en una ciudad cuyo mismo nombre se disputa -Londonderry para los unionistas, Derry para los nacionalistas- solía recordar que su padre le había dicho, tras presenciar una manifestación nacionalista, que no se implicase en ese tipo de protestas, «porque las banderas no se comen». Justificaba así su acento en la política social.

A los 23 años, maestro formado en la universidad-seminario de Maynooth, en el sur de Irlanda, promovió una cooperativa de crédito. Pero Londonderry, con mayoría de población católica, era gobernada por unionistas protestantes mediante la manipulación de circunscripciones y del derecho al voto.

Inspirados por los movimientos por derechos civiles en Estados Unidos, grupos diversos formaron en Irlanda del Norte comités para la igualdad en 1968. La familia, en su anuncio del fallecimiento, publicó una fotografía de Hume zarandeado por un soldado en Derry durante las marchas pacíficas de reivindicación de igualdad.

Participó en todos los intentos de crear un Gobierno compartido. En el fracasado acuerdo de Sunningdale, promovido por el Gobierno conservador de Edward Heath y saboteado por unionistas. Más tarde, en el Acuerdo Anglo-Irlandés, firmado por Margaret Thatcher y Garret FitzGerald, y también rechazado por el unionismo.

PERSONAS, NO TERRITORIOS

En el Parlamento Europeo y en Washington entabló relaciones que serían provechosas en el proceso de paz. Tenía la puerta abierta en los despachos de Dublín. Era respetado en Londres, donde representaba a la circunscripción de Foyle, y por unionistas moderados, por su rechazo constante de la violencia del IRA. Si fue «el político más importante de Irlanda desde Daniel O’Connell», como afirma David Sharrock, biógrafo de Gerry Adams, compartió con ‘El Liberador’, impulsor en el siglo XVIII de la emancipación de los católicos, el oprobio antes que el reconocimiento. Fue denostado por casi todos sus aliados cuando se reveló, en 1993, que mantenía un diálogo secreto con el líder del Sinn Fein-IRA.

En esas conversaciones, Hume insistió en que el Gobierno británico adoptaría una posición neutral ante un entendimiento entre unionistas y nacionalistas. La violencia enfocada a expulsar a los británicos de la isla era un sinsentido. Hartó a todos repitiendo incansable que «el acuerdo no es una amenaza para nadie» y que «no son los territorios los que se unen sino las personas».

Fue el impulsor original de la idea de una declaración conjunta de los gobiernos de Londres y Dublín para iniciar el proceso de paz. El pionero exhausto de una paz imperfecta, bebía copas de brandy a media mañana o se ajustaba la dentadura durante una conversación, antes de perderse en el olvido. Un político estadounidense le reprochó que personalidad de tal estatura hurgase pelotillas en su nariz.

Muere John Hume, pionero de la histórica paz en Irlanda del Norte