viernes. 27.01.2023
Tres soldados norteamericanos y dos miembros de la Defensa Civil iraquí resultaron ayer muertos por la explosión de una bomba accionada por control remoto en el distrito de Al Taji, al norte de Bagdad. El ataque causó heridas a otros dos militares de EE,UU. que viajaban con las víctimas mortales en un vehículo de combate Bradley que formaba parte de un convoy y que, según testigos presenciales, saltó por los aires al producirse el estallido. Fuerzas norteamericanas cortaron de inmediato el acceso al área, que esta noche continuaba siendo sobrevolada por helicópteros estadounidenses ante la sospecha de que estuviera sembrada de más artefactos explosivos después de la detención en las cercanías de tres iraquíes con material para preparar ese tipo de bombas. La operación armada de la resistencia se produjo junto a un campamento militar que era el mayor de Irak tras el de Al Rachid -al sur de la capital- y que fue escenario de la destrucción de los misiles Al Sumud II con que Sadam Husein intentó evitar in extremis la campaña bélica que en abril derrocó su régimen. Situada a treinta kilómetros del centro de Bagdad, Al Taji es una de las zonas del cinturón de la ciudad donde se registra más hostilidad contra las tropas de EE.UU., que con frecuencia realizan redadas en las inmediaciones para capturar insurgentes. Más de quinientas bajas Las nuevas bajas norteamericanas elevan a más de quinientos el número de soldados estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra el 20 de marzo, 231 de ellos abatidos tras el fin el 1 de mayo de las principales operaciones militares en el país. El ataque supone, no obstante, el primero en que mueren miembros de la Defensa Civil iraquí, cuerpo de seguridad creado e instruido por las fuerzas de la coalición. El incidente armado tiene lugar veinticuatro horas después de que el comandante de las tropas de EE.UU. en Irak, general Ricardo Sánchez, dijera que los ataques diarios de la resistencia se han reducido a la mitad, de treinta a quince. El militar estadounidense anunció también ayer que esta semana habían sido detenidos 360 insurgentes, antes de aprovechar la ocasión para pedir a los partidarios del antiguo régimen que depongan las armas y se unan a la reconstrucción del Estado.

Mueren en un ataque tres soldados de EE.UU. y dos civiles iraquíes
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