domingo. 14.08.2022

El asesinato del líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, supone un fuerte golpe para la organización extremista en un momento que reivindicaba volver a ser la líder de la yihad global. Ahora, su sucesión podría crear «verdaderos problemas» en el grupo dado que ya apenas quedan figuras tan respetadas como la del egipcio. «En cuanto a la yihad global, Al Qaeda no es solo Ayman al Zawahiri, es un conjunto de grupos afiliados muy poderosos como Al Shabab en Somalia o la coalición yihadista Grupo de Apoyo del Islam y los Musulmanes, JNIM, por lo que eso no va a cambiar. Pero lo que sí va a cambiar (en la organización) es lo que pasará tras su sucesión», indicó a Efe el analista en yihad y conflicto contemporáneo para International Crisis Group, Jerome Drevon.

Al Zawahiri dedicó prácticamente toda su vida a la lucha. Desde su adolescencia, su nombre estuvo asociado a los militantes islamistas: Con 15 años fue detenido acusado de pertenecer a los entonces proscritos Hermanos Musulmanes, y más tarde se unió al grupo terrorista Yihad Islámica, nacido en Egipto a finales de la década de 1960.

La primera acción terrorista que se le atribuye es haber participado en 1981 en el asesinato del presidente egipcio Anuar el Sadat (1970-1981) durante un desfile militar.

Con la muerte de Al Zawahiri, Al Qaeda vive su periodo más incierto
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