sábado. 28.01.2023
La imparable política de nacionalizaciones de empresas en sectores clave (petróleo, telefonía y electricidad) anunciada el lunes por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mantiene en alerta a las empresas españolas con intereses en el país americano. Pero, según argumentan analistas financieros, es una alerta relativa, por cuanto la participación de estas empresas en los negocios expuestos a la nacionalización es relativamente pequeña. Entre las afectadas se encuentran Telefónica, BBVA, SCH y Repsol-YPF, compañías que han cotizado en la Bolsa de Madrid sin grandes movimientos, como si estuviesen al margen de las decisiones del presidente Chávez. Sí se desplomaron las Bolsas de Caracas (más del 10%), México y los valores venezolanos presentes en el mercado norteamericano. Una de las grandes perdedoras fue CANTV, la principal compañía de telecomunicaciones en territorio venezolano, que a media sesión veía como sus acciones sufrían en Wall Street un retroceso del 35%. CANTV tiene entre sus accionistas a Telefónica , que posee un 6,9% de su capital, porcentaje equivalente a 90 millones de euros, una cifra mínúscula para una de las grandes empresas españolas. La compañía presidida por César Alierta, que considera esta inversión como simplemente financiera y en ningún caso estratégica, rechazó ayer hacer valoraciones sobre la medida. También se negaron a realizar declaraciones las otras empresas con presencia en la zona, como Repsol, que es socia de Petróleos de Vene-zuela en una de las compañías de referencia en el sector de hidrocarburos. Sin embargo, la empresa española también tiene una participación minoritaria en la sociedad, concre-tamente del 1%. En la franja petrolífera del río Orinoco (este del país), donde Venezuela se propone certificar reservas de hidrocarburos por el orden de 260.000 millones de barriles explotables, operan las empresas estaounidenses Exxon-Mobil, Chevron, Conoco-Phillips, la francesa Total, la británica British Petroleum y la noruega Statoil. Las reservas venezolanas actuales ascienden a 87.621 millones de barriles. La certificación internacional en el Orinoco en el 2008 colocaría a Venezuela como la primera reserva mundial, por encima de Arabia Saudí que ha certificado 264.000 millones de barriles. Las empresas extranjeras están asociadas a la estatal venezolana PDVSA para la exploración, explotación y mejoramiento de crudos, mediante contratos en los cuales las trasnacionales tienen la mayoría accionarial. El Gobierno de Chávez busca modificar esos contratos para tener el control mayoritario de las asociaciones. Aunque de manera indirecta, los bancos españoles BBVA, que genera un 2% de su beneficio en el país latinoamenricano, y el SCH podrían verse expuestos a los efectos de las nacionalizaciones.

Las nacionalizaciones de Chávez no impactan en las firmas españolas
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