jueves. 02.02.2023
El Gobierno de EE.UU. cree que el exilio de Sadam Husein podría ser una «solución» para evitar la guerra contra Irak, pero, como no ve posibilidades, mantiene la presión diplomática y pone en marcha planes para, quizá, matar al líder iraquí. Tres destacados miembros del Gobierno de George W. Bush, los secretarios de Estado, Colin Powell, y de Defensa, Donald Rumsfeld, así como la consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, han reconocido que si Sadam se fuera de Irak podría evitarse la guerra. Tanto Rumsfeld como Powell dijeron el domingo en diferentes entrevistas que la salida de Sadam, junto con sus máximos aliados y sus familias, de Irak colocaría a EE.UU. ante un escenario en el que, según el secretario de Estado, «podríamos evitar la guerra». Pero, en palabras de Rice, esta posibilidad es «improbable» porque nadie que conozca al líder iraquí piensa que vaya a aceptar abandonar Irak voluntariamente. Powell opinó que Sadam debería de «escuchar con mucho cuidado» a otras naciones que le instan a que abdique, pero al final se mostró de acuerdo con Rice en que es «improbable que este hombre se vaya a marchar, a no ser que se le fuerce a ello». Por eso, el Gobierno de George W. Bush no gasta muchas energías contemplando esta posibilidad y continúa con sus gestiones diplomáticas y sus preparativos de guerra y captura de Sadam Husein. El secretario de Estado volvió a Naciones Unidas para continuar sus contactos con el Consejo de Seguridad y reiterar que la ONU no debe «desentenderse» de sus obligaciones con Irak.

Nadie cree que Sadam acepte el exilio, aunque algunos países lo proponen como solución
Comentarios