Diario de León

Objetivo número uno del presidente Biden: desmontar el legado de Trump

El expresidente de EE UU no se libra del ‘impeachment’ que le inhabilitaría para presentarse a la reelección en 2024

Joe Biden ayer, en su primer acto oficial como presidente de EE UU en el despacho oval de la Casa Blanca. AL DRAGO

Joe Biden ayer, en su primer acto oficial como presidente de EE UU en el despacho oval de la Casa Blanca. AL DRAGO

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El nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afrontó su primer día en la Casa Blanca con la intención de desmontar cuanto antes el legado de Donald Trump, desde la inmigración a la política exterior o la lucha contra el coronavirus y la crisis climática.

El cambio de ánimo entre los demócratas en Washington lo expresó la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien calificó la investidura de Biden como «un soplo de aire fresco».

«Qué diferencia en un solo día», agregó, exultante, Pelosi en rueda de prensa desde el Capitolio.

En menos de 24 horas, Biden ha firmado 17 órdenes ejecutivas, la gran mayoría dedicadas a dar marcha atrás en políticas avanzadas por su predecesor. Entre ellas, la cancelación de la emergencia nacional que Trump había decretado para desviar fondos y financiar así la construcción del muro fronterizo con México, que queda en suspenso, y el reingreso de Estados Unidos al Acuerdo Climático de París.

Desde ayer, se suspenden las inscripciones en el programa ‘Permanezcan en México’, que permitió al Gobierno de Trump devolver al país vecino a los solicitantes de asilo.

Biden tiene previsto avanzar en nuevas medidas para combatir la pandemia del coronavirus, que ha dejado ya más de 400.000 muertos en el país, y ante la gravedad de la cual Trump mostró en diversas ocasiones su escepticismo.

100 MILLONES DE VACUNAS EN 100 DÍAS

«Lo que estamos heredando es mucho peor que de lo que podríamos haber imaginado», afirmó Jeffrey Zients, designado por Biden para coordinar la respuesta a la pandemia, en una llamada con periodistas.

Biden ha prometido vacunar a cien millones de estadounidenses en sus primeros cien días en la Casa Blanca, una ambiciosa promesa que no está claro que pueda ser cumplida dados los problemas en la distribución vistos en las últimas semanas.

Hasta el momento, 14,3 millones de estadounidenses han sido vacunados, lo que supone un 12,5 % de la población considerada prioritaria, y un 4,3 % del total de 330 millones habitantes del país.

Pero el poder de Biden a través de las órdenes ejecutivas tiene un límite, y para sus planes de gran escala va a tener que lidiar con un Congreso en el que si bien los demócratas controlan ambas cámaras, la mayoría en el Senado es tan ajustada que el camino se prevé complicado. Especialmente de cara a sus dos propuestas estrella: un nuevo paquete de estímulo fiscal, por valor de 1,9 billones de dólares con nuevas transferencias directas los ciudadanos, y una reforma migratoria que abriría la senda para la legalización de más de 11 millones de indocumentados en EEUU.

Biden, que fue senador durante más de tres décadas, conoce bien el funcionamiento de la Cámara Alta y tendrá que convencer a la bancada republicana para que dé luz verde a ambas propuestas en un momento de enorme polarización política en el país.

Por si fuera poco, Pelosi pretende enviar pronto las acusaciones al Senado para el inicio del juicio político a Trump por «incitar a la insurrección» durante el asalto violento al Capitolio del 6 de enero por parte de una turba de seguidores del exmandatario, que dejó cinco muertos.

Aunque coinciden en criticar las palabras de Trump, en el seno del Partido Demócrata hay inquietud acerca de que el juicio político en su contra reste capital político a Biden en el Senado para llevar adelante propuestas de la envergadura del estímulo fiscal y la reforma migratoria.

«El hecho es que el Presidente de EEUU cometió un acto de incitación a la insurrección. No creo que sea muy unificador decir, oh, nos olvidamos y pasamos página. Así no es como unificas», recalcó Pelosi.

Comunicado tras comunicado, la ONU dio este jueves una «cálida bienvenida» a todas las órdenes ejecutivas y medidas del nuevo Gobierno con las que EEUU vuelve al multilateralismo y la cooperación internacional. El aislacionismo del ya expresidente Donald Trump es ya un mal sueño del pasado.

El portugués António Guterres, que juró el cargo 20 días antes que Trump, ha tenido que hilar muy fino durante todo su mandato, siempre con temor a que su anfitrión y principal donante asfixiara al organismo que dirige y al que contribuye con un 22% del presupuesto. Pronto descubrió, como el resto del mundo, que agachar la cabeza no sería suficiente para frenar la agenda del polémico exmandatario.

«Esperamos con interés el liderazgo de Estados Unidos porque el tiempo se acaba y estamos comprometidos a trabajar con el presidente Biden y otros líderes mundiales para superar la emergencia climática y la crisis de la covid-19».

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