martes. 29.11.2022

Occidente exhibe cohesión y un lenguaje disuasorio ante el Kremlin

Zelenski pide reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y está dispuesto a sentarse con Putin
                      La vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, y el canciller alemán, Olaf Scholz. ALEXANDRA BEIER / POOL
La vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, y el canciller alemán, Olaf Scholz. ALEXANDRA BEIER / POOL

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; el canciller alemán, Olaf Scholz; y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, lanzaron ayer sus mensajes de advertencia al líder del Kremlin, Vladímir Putin, en la Conferencia de Seguridad de la capital bávara. «Rusia está buscando una excusa para invadir Ucrania», apuntó Stoltenberg, mientras Von der Leyen afirmaba que Moscú «trata de imponer un nuevo orden mundial». Alemania «se sujetará sin restricciones al Artículo 5 del Tratado de la OTAN», que obliga a defender a todo aliado en caso de agresión a su territorio, aseguró Scholz. «Si Rusia invade Ucrania responderemos con sanciones de costes económicos sin precedentes», aseguró Harris.

El mensaje común fue que la OTAN, como la UE, defenderán «palmo a palmo» su territorio, en palabras de Stoltenberg; lo que se está demostrando ya con el refuerzo de su flanco del Este, recordó Harris. Ucrania no forma parte de la Alianza, lo que para Scholz justifica el rechazo a suministrarle armas de acuerdo a la línea de Alemania de no hacerlo a regiones en conflicto. Pero a la vez Alemania es el principal contribuyente a la ayuda financiera que recibe Ucrania, al que sí suministran armas otros países, argumentó el canciller.

La Conferencia de Seguridad de Múnich —un foro informal creado en 1963 y que año a año congrega a líderes de todo el mundo— se celebra sin asistencia de Rusia por primera vez en décadas, lo que pone de manifiesto el tenso momento por el que atraviesan las relaciones entre Occidente y Moscú.

La petición de Zelenski

El contrapunto al lenguaje diplomático de los representantes de la OTAN, la UE, Alemania y EE UU lo puso el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. «Occidente debe dejar de conformarse con tratar de apaciguar a Rusia», reclamó. Ucrania está dispuesta «a defenderse, aunque no lo hagan los aliados», añadió en alusión a la mención de Scholz del Artículo 5 del Tratado de la OTAN por el que su país queda fuera del ámbito de respuesta de esa organización militar.

La de Zelenski, que pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y dijo estar dispuesto a reunirse con Putin, fue una intervención mucho más emocional que los mensajes de los líderes occidentales. El objetivo de su visita a Múnich no era solo reclamar ayuda en los cerca de 30 minutos de su discurso, sino que su interés principal estaba en los encuentros mantenidos en paralelo, a puerta cerrada, con Harris o el primer ministro británico, Boris Johnson, que no niega los suministros de armas a Kiev.

La Conferencia de Seguridad, que continúa hoy se abrió el viernes con un debate entre la ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken. La ‘verde’ Baerbock, defensora de una línea mucho más crítica hacia Moscú que el socialdemócrata Scholz, se vio confrontada con una interpelación del alcalde de Kiev, Vitali Klitscho —excampeón de boxeo que vivió en Alemania y es una figura muy carismática en ese país—, quien desde el público recordó que Ucrania necesita algo más que 5.000 cascos militares —única aportación alemana— para defenderse.

Fue casi un golpe bajo a la diplomacia alemana que, como el conjunto de Occidente, parece moverse en un bucle. Sus líderes hablan entre sí a diario y los comunicados se suceden, pero no se produce la desescalada que el alemán Scholz o el francés Macron han buscado en sus reuniones con Putin.

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