viernes. 03.02.2023
La conferencia sobre el proceso de reformas de la Autoridad Nacional Palestina abierta ayer en Londres tendrá una importancia tal vez modesta en lo concreto (las reformas como tales, pedidas por el cuarteto de Madrid), pero tiene ya una fuerte resonancia porque ha reunido en Londres a los interesados (salvo Israel) y ha confirmado el serio deterioro de las relaciones israelo-británicas. Inicialmente, la convocatoria para los días 14 y 15 de enero en Londres fue vista como una operación de Blair para soltar algún lastre en relación con Iraq y, haciendo lo que Washington no quiere hacer, tuvo el gesto, un modo de avalar una tesis central: Iraq no significa que se olvide, se margine o se aparque la tragedia en Palestina. Además de los palestinos debían ir el Cuarteto (USA, ONU, UE y Rusia) Jordania, Egipto y Arabia Saudí, pero Israel vetó el viaje de los palestinos como una represalia por el atentado suicida del cinco de enero. Londres mantuvo la cita y resolvió que los dirigentes palestinos concernidos, cinco ministros del ala reformista, estarían en las sesiones a través de video-conferencia: no es muy satisfactorio, pero nos servirá y será muy útil, dijo ayer el ministro de Exteriores anfitrión, Jack Straw. El mensaje de Londres se redondea no sólo con la decisión de mantener la reunión, sino con la voluntad de otros participantes de dotarla de peso político: allí están el Secretario de Estado adjunto para Oriente Medio, el muy powelliano William Burns, y el jefe de la política exterior y de seguridad de la UE, Javier Solana. El gobierno británico hizo saber, además, que Straw y el propio Blair recibirán al delegado general (embajador) de Palestina en el Reino Unido. Y ése es el segundo mensaje: durante su reciente visita a Londres, Benjamin Netanyahu, ministro israelí de Exteriores, no fue recibido en Downing Street y su reunión con Straw fue tan mal que se canceló in extremis la prevista conferencia de prensa conjunta. Un Natanyahu airado pidió -y obtuvo de Sharon- el veto del viaje de los palestinos. Blair escribió a Sharon pidiendo en vano que se reconsiderara la medida y Sharon, además, rehusó recibir al embajador británico en Israel.... ¿Otro recado de Blair por cuenta de Bush? Washington no ejerce presiones públicas sobre Israel y sólo pide que la matanza en Palestina no se agrave antes de que empiece el ataque a Iraq, políticamente complicado por aquélla. La presencia de Burns equivale a decir que, una vez no son veces, Sharon no debió proceder como lo ha hecho.

«Palestina, al teléfono»
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