martes. 31.01.2023
Ayer, de nuevo, surgieron dificultades en las negociaciones entre los cinco miembros de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, China y Rusia para adoptar una postura común frente a la crisis del programa nuclear iraní. El UE3 El llamado UE3, formado por Alemania, Francia y Gran Bretaña, llevaba dos años negociando con Irán con el objetivo de buscar una salida al conflicto, máxime cuando Estados Unidos parecía inicialmente decidido a resolverlo incluso por las armas. Esas negociaciones se rompieron cuando Irán decidió quitar los precintos de sus instalaciones nucleares e iniciar el enriquecimiento de uranio. Entonces, los tres países acordaron con Estados Unidos elevar el caso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Estados Unidos Washington nunca creyó mucho en los esfuerzos diplomáticos de la Unión Europea. Recién terminada la invasión de Irak, en plena euforia por el triunfo miliar, la capital norteamericana era un hervidero de especulaciones sobre cuándo y cómo se podría lanzar un ataque sobre Teherán. La Administración Bush ha llamado a los iraníes a rebelarse. Sin embargo, tras verse empantanada en Irak, ha respaldado la vía de las negociaciones. Rusia Moscú había mantenido distancia de las posturas europeas y norteamericanas para mantener sus relaciones comerciales y energéticas con Teherán. Sin embargo, el lunes sorprendió al mundo cuando pareció respaldar los esfuerzos por llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Ayer se desdijo. China Pekín es con mucho el menos entusiasta tanto a la hora de considerar llevar el caso ante Naciones Unidas y mucho menos en pensar imponer sanciones que podrían afectar a las exportaciones de petróleo. Y es que éstas son de una importancia crucial para la economía china. «Todas las partes deberían mostrar paciencia y hacer todo lo que puedan para restablecer las conversaciones», aseguró ayer el portavoz chino de Exteriores.

Seis potencias que no se ponen de acuerdo
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