sábado. 02.07.2022

Xabier Garmendia | MADRID

El giro de los acontecimientos desbarató el guión preparado por la oposición, que se disponía a insistir en el envío directo de armamento a Ucrania. Constatada la rectificación, tuvo que cambiar el paso, pero encontró al momento un filón en la brecha exteriorizada por las dos patas del Gobierno.

Tanto el PP como Ciudadanos instaron al PSOE a marginar a Podemos y unir fuerzas, mientras Vox volvió a situarse fuera del radio de acuerdo al pedir la dimisión de Pedro Sánchez.

En el primer pleno sin Pablo Casado en su escaño —aún mantiene el acta, pero no acudió—, fue Cuca Gamarra quien ejerció de jefa de la oposición. La portavoz popular tendió la mano a Sánchez en la respuesta al conflicto bélico: «Si sus aliados de coalición le fallan, no se preocupe, recorreremos juntos este camino». La nueva coordinadora general del partido hasta el congreso de abril, sin embargo, le afeó que por el momento sólo hubiera mandado «guantes y gel hidroalcohólico» a la resistencia ucraniana, extremo que negó Sánchez porque se envió además ayuda humanitaria, cascos, chalecos y detectores de minas.

También Cs aprovechó las divergencias internas en el Ejecutivo. «El problema se llama Podemos», sintetizó Edmundo Bal, quien emplazó directamente a Sánchez para que expulse a los ministros de un partido «quintacolumnista de Putin».

En los supuestos vínculos de la formación morada con Moscú profundizó Vox. Abascal situó a Podemos directamente como «aliado» de Vladimir Putin.

El PP hurga en la brecha de la coalición por la guerra de Ucrania y se ofrece al PSOE
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