sábado 07.12.2019

Las protestas en Hong Kong ponen en peligro las elecciones locales

Las protestas en Hong Kong ponen en peligro las elecciones locales

zigor aldama | zhuhai


A falta de solo seis días para la celebración de unas cruciales elecciones locales, ayer la violencia en Hong Kong continuó escalando. La toma del campus de la Universidad Politécnica de la excolonia británica, y su posterior cerco por parte de la policía, dejaron ayer decenas de heridos y de detenidos en una de las jornadas más violentas de los cinco meses y medio de protestas que han incendiado el principal centro financiero de Asia. Como consecuencia, el Gobierno advirtió de que la coyuntura actual «reduce las posibilidades de que se celebren los comicios», en los que los partidos prochinos temen un descalabro sin precedentes. El cerco a la Politécnica comenzó el domingo por la tarde, cuando la policía acudió determinada a levantar las barricadas con las que los manifestantes, jóvenes en su mayoría, se habían atrincherado en el campus. Las fuerzas de seguridad bloquearon todos los accesos y, como ya había sucedido días antes en la Universidad China de Hong Kong, ambos bandos comenzaron una guerra sin cuartel.


Por un lado, llovieron cócteles molotov, ladrillos lanzados con tirachinas, y artilugios caseros con clavos para pinchar las ruedas. Los manifestantes también lanzaron flechas con arcos e hirieron a un agente en la pantorrilla. Incluso se encontró una bombona de gas con tornillos pegados que, afortunadamente, no llegó a ser detonada. Por el otro lado, los policías dispararon cientos de cartuchos de gas lacrimógenos y balas de goma, sacaron varios cañones de agua con tinte y agentes irritantes diluidos, e incluso utilizaron por primera vez un controvertido cañón sónico ubicado en el techo de un blindado.


Los manifestantes se alzaron con una breve victoria a primera hora de la noche y durante la madrugada de ayer. El blindado incluso tuvo que retroceder envuelto en llamas después de que varios cócteles molotov impactasen en él. Pero, después de advertir de que la policía utilizaría fuego real si continuaba siendo atacada con tanta virulencia, los manifestantes comenzaron a perder terreno y, ya por la mañana, trataron de evacuar el campus para evitar una masacre que activistas como Joshua Wong trataron de equiparar a la de Tiananmen. Aunque parecía que se les permitiría abandonar la Politécnica, muchos de quienes huían fueron arrestados de inmediato, independientemente de que estuviesen heridos, mientras a otros se les impedía escapar con gases lacrimógenos. La prensa también sufrió altercados con la Policía en su labor para informar.


Veinte decanos pidieron al Gobierno que les permitiesen acceder a la universidad para evacuar a los manifestantes que continuaban en el interior, y una muchedumbre se alió para crear cadenas humanas por el centro de la ciudad y llevarles suministros. Otros también se organizaron para provocar disturbios en barrios diferentes y así evitar que la Policía concentrase a todos sus efectivos en el sitio y asalto de la Politécnica.

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