sábado. 04.02.2023
Varios manifestantes permanecen en una barricada.

Los exiguos avances en las negociaciones para encontrar una salida definitiva a la crisis entre el presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, y los tres líderes opositores que encabezan la revuelta proeuropea, el boxeador Vitali Klichkó (UDAR), Arseni Yatseniuk (Batkívshina) y el ultranacionalista Oleg Tiagnibok (Svoboda), está causando decepción entre los manifestantes congregados en la plaza de la Independencia de Kiev, el mítico Maidán.

En un encuentro con la cúpula eclesiástica, un día después de reunirse con la oposición sin llegar a ningún acuerdo, Yanukóvich sugirió ayer la posibilidad de enmendar las leyes represivas aprobadas la semana pasada, cuya promulgación produjo el estallido de violencia del domingo, y prometió además remodelar el Gobierno, así como estudiar la adopción de una amnistía para todos los arrestados durante los desórdenes que se han producido a lo largo de las últimas semanas. Aseguró que todo esto lo abordará la Rada (el Parlamento) a partir del próximo martes. Tal anuncio lo hizo poco después de recibir al comisario europeo de Ampliación, Stefan Füle, advirtiendo al mismo tiempo que, si no cesa la revuelta, recurrirá a «todos los medios legales» a su alcance para restablecer el orden. En cuanto a la exigencia principal de la oposición de adelantar las elecciones presidenciales y legislativas, el máximo dirigente ucraniano no dijo ni una palabra.

En las últimas horas se han producido asaltos contra las administraciones locales de ciudades como Lvov, Rovno, Ternopol, Cherkassi, Poltava, Ivano-Frankovsk y Zhitomir. Casi todas están situadas en la parte occidental de Ucrania, el principal bastión de los nacionalistas. La única que no ha culminado con la ocupación de la sede administrativa ha sido la de Cherkassi. Por otro lado, en el centro de Jmelnitski se han erigido barricadas, bloqueando los accesos a varios edificios oficiales.

La revuelta se extiende ante la escasa negociación en Ucrania
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