miércoles. 08.02.2023

Rousseff asume su segundo mandato con un ambicioso programa de ajustes

La presidenta asegura que no habrá sacrificios sociales y luchará contra la corrupción .
Dilma Rousseff recibe la banda presidencial durante la ceremonia de investidura.

Comprometida con encarar los ajustes necesarios en la economía sin renunciar a las conquistas sociales, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, inauguró ayer su segundo mandato que se extenderá hasta el último día de 2018. «Haremos recortes en las cuentas públicas con el menor sacrificio posible de la población», adelantó ante el Congreso. Más delgada y acompañada de su hija, Paula Araujo, la mandataria recorrió el trayecto de la Catedral Metropolitana al Congreso en el interior de un Rolls Royce, rodeada por unos 4.000 agentes y saludando a los simpatizantes que se acercaron a participar del acto, del que formaron parte ex mandatarios del país y numerosos representantes de delegaciones extranjeras.

Ya en el Parlamento, la mandataria del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) juró el cargo y habló de sus promesas de cambio ante una vasta audiencia de legisladores y otras autoridades. «El pueblo brasileño quiere cambios y es lo que yo también quiero y voy a hacer», afirmó resuelta. Mediante un discurso prolongado y de mucho contenido que pronunció sin recurrir a papeles, la jefa de Estado reelegida en octubre destacó los logros de la gestión de su partido, que arrancó con su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva, al que definió como «el mayor líder popular de nuestra historia».

La presidenta sostuvo que, gracias al trabajo realizado desde el primer gobierno de Lula, «tenemos hoy la primera generación que no pasó por la tragedia del hambre». «Nunca hubo tantos brasileños que ascendieran a la clase media, ni tantos con acceso a la casa propia y a la universidad. Nunca hubo un período tan largo sin crisis institucional ni tanto castigo a la corrupción», destacó al poner el acento en la investigación judicial por el escándalo de Petrobras, que ya tiene decenas de detenidos, la mayoría empresarios que pagaron millonarios sobornos.

No obstante, tras esa lista de los avances de su Ejecutivo, Rousseff habló de la necesidad de ir por más cambios. Remarcó el imperativo de brindar más y mejor salud y educación y de «democratizar el poder y la renta». Para ello, insistió, hace falta un gobierno más transparente y dispuesto a combatir el delito, «especialmente el de la corrupción». Al respecto, pidió al Congreso liderazgo para avanzar en la reforma política que dará mayor transparencia a la actividad política, sobre todo a la financiación de los partidos.

Para Rousseff, «la corrupción debe ser extirpada» pues «ofende al pueblo brasileño, y en especial humilla a los trabajadores». Por ese motivo, pidió un «pacto nacional».

Rousseff asume su segundo mandato con un ambicioso programa de ajustes
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