jueves. 09.02.2023
Rusia mantiene cerrado el suministro de petróleo hacia la Unión Europea para evitar que Bielorrusia lo siga incautando y su principal tarea consiste ahora en convencer a los consumidores europeos de que la culpa del corte energético recae íntegramente sobre las autoridades de Minsk. Esa es una de conclusiones que se desprende de la reunión mantenida ayer por el presidente Vlaldímir Putin y su Gobierno. Del contenido de ese encuentro se deduce también que Moscú no cederá ni un ápice en su pulso con Bielorrusia, llegándose incluso a plantear la reducción de la producción de crudo. La delegación bielorrusa, que llegó a Moscú apresuradamente con la esperanza de que el arrebato de dejar a media Europa sin petróleo surta el debido efecto intimidatorio en el Kremlin, pasó ayer toda la mañana esperando a ser recibida en el vestíbulo del Ministerio ruso de Economía y Comercio sin tener siquiera en donde sentarse. Fue recibida pasadas las cinco de la tarde, después de que Putin lo ordenase, pero sólo para recibir la noticia de que no habrá negociación mientras no sea eliminada la tasa de tránsito, de 45 dólares por tonelada, al petróleo ruso con destino a la Unión Europea.

Rusia no cederá ni un ápice en el pulso que mantiene con Bielorrusia
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