martes 17/5/22
                      El presidente ruso, Vladimir Putin, ayer en una intervención ante la Duma. ALEXEI DANICHEV
El presidente ruso, Vladimir Putin, ayer en una intervención ante la Duma. ALEXEI DANICHEV

Rusia empezó ayer a cortar el gas a Europa al suspender los suministros a Bulgaria y Polonia por negarse a pagar en rublos el combustible ruso, una medida que ha sido calificada de «chantaje» por Bruselas y que puede afectar a mediados de mayo a otros compradores europeos, según ha advertido el Kremlin. «Gazprom ha suspendido por completo el suministro de gas a Bulgaria y Polonia por no haber pagado en rublos los suministros en abril», señaló el gigante gasístico ruso. Tanto Bulgaria como Polonia son además Estados de tránsito y por ello Gazprom ya advirtió de consecuencias para el resto de países en caso de una retirada no autorizada de gas ruso.

El presidente ruso, Vladímir Putin, decretó el 31 de marzo que los países considerados «inamistosos» por las sanciones occidentales a la campaña militar de Rusia en Ucrania, entre ellos todos los países miembros de la Unión Europea (UE), deben pagar el gas en rublos.

EUROPA AÚN DEPENDE DEL GAS RUSO

De lo contrario, cortaría el gas a la UE, en la que el combustible ruso supone el 40 % del consumo y en la que la dependencia de Rusia supera el 50 % en 14 países europeos. Fue su reacción más dura hasta el momento a las medidas impuestas por Occidente a la congelación de las reservas del Banco Central de Rusia y la desconexión de varios bancos rusos del sistema interbancario internacional SWIFT.

Putin ideó un mecanismo, que entró en vigor el 1 de abril, que establece que los países inamistosos —48 en total— deben abrir una cuenta especial en rublos y otra en divisas en Gazprombank.

Su idea es que ese banco reciba el pago en la divisa especificada en el contrato de suministro de gas —el euro o el dólar en el 97 % de los casos—, lo convierta luego en rublos y lo deposite en la cuenta de rublos del comprador.

Eso le permite sostener el rublo, pero también que en Gazprombank, controlado por el Estado entren divisas.

SUBIDA DEL PRECIO DEL GAS

El anuncio de Gazprom, que sigue suministrando al resto de países europeos, incluido a través de Ucrania, provocó una subida del 11 % del precio del gas para entrega en mayo en el mercado holandés, que se situaba en 109 euros por megavatio hora (MWH) a las 15.00 GMT con respecto al cierre de ayer. El primer ministro búlgaro, Kiril Petkov, calificó de «chantaje inaceptable» el corte de suministro por parte de Gazprom, y su Gobierno consideró que ello demuestra que la gasística es «un socio imprevisible que utiliza un recurso energético como instrumento de presión durante la guerra de Rusia contra Ucrania».

Bulgaria tiene una gran dependencia energética de Rusia: hasta un 90 % del gas que consume procede de ese país y sus reservas se encuentran al 17,7 %, el segundo nivel más bajo de los Veintisiete. Eso sí, sus contratos con Gazprom concluyen este año y ya había anunciado que no tenía intención de renovarlos.

Sofía pretende ahora seguir un plan desarrollado con anterioridad para asegurar suministros alternativos, que incluyen gas desde Grecia y Turquía, además de gas natural licuado (GNL) cuando sea necesario, si bien solo están garantizados para mayo. El presidente de Polonia, Andrzej Duda, aseguró a su vez que los compradores de gas ruso «medidas legales» contra Rusia, y aseguró que el problema del corte de suministro se resolverá «en el marco de la cooperación en Europa, donde funcionan interconectores». Además reiteró la intención de su país de acabar con la dependencia de los combustibles fósiles rusos.

Polonia cubre aproximadamente el 45 % de sus necesidades con el combustible ruso y sus reservas están en el 75 % de su capacidad.

Rusia trata de desunir a la UE e inicia el corte del gas: empieza por Polonia y Bulgaria
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