domingo 7/3/21

Un Rutte acorralado por el Parlamento asume su culpa

Reconoce que la vida de las víctimas del ‘escándalo de los pobres’ es un infierno

Acorralado por un Parlamento indignado que cuestionó el acierto de que busque su cuarta reelección, el primer ministro saliente de Países Bajos, Mark Rutte, asumió hoy su «responsabilidad directa» por el escándalo de las ayudas a familias y trató de buscar respaldo a nuevas restricciones contra la cepa británica en Países Bajos.

En un día nublado, protagonizado por las lluvias y fuerte viento típico de Países Bajos, Rutte salió de su oficina con el mismo rostro de preocupación que mantuvo el resto del día ante los diputados que le esperaban con un listado de preguntas y reproches sobre el escándalo que le llevó a presentar el viernes la dimisión en bloque del Gobierno, salvándose de afrontar hoy irremediable la moción de censura con victoria garantizada.

Fueron muchos los diputados que estuvieron haciendo estos años preguntas sin respuesta al ensañamiento de las autoridades fiscales con entre 26.000 y 30.000 padres neerlandeses, en su mayoría con orígenes extranjeros, a los que acusaron de fraude sin fundamentos tras recibir ayudas sociales para pagar los cuidados de sus hijos.

Con la cabeza agachada, Rutte escuchó las críticas sin los habituales gestos de desacuerdo con sus opositores. Acudió al debate con la confirmación de las encuestas de que el liberal VVD, su partido, sigue siendo el preferido para las elecciones del 17 de marzo, aunque las formaciones de la oposición han criticado la «inverosimilitud» de que quiera volver a ser primer ministro después de la «injusticia» cometida contra tantos ciudadanos.

Rutte lamentó que la vida de las víctimas se haya «convertido en un infierno» y asumió, sobre su papel personal en lo ocurrido, que es «responsable» y que estuvo «involucrado tanto directa como indirectamente» en el escándalo, aunque negó que este reconocimiento suponga que retira su candidatura a las elecciones.

«Hemos asumido la consecuencia última a nivel político. Este es un gobierno saliente. Hemos renunciado, renunciado».

Un Rutte acorralado por el Parlamento asume su culpa
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