viernes 20/5/22
                      Periodistas caminan por una calle de Bucha entre material bélico ruso destruido. SERGEY DOLZHENKO
Periodistas caminan por una calle de Bucha entre material bélico ruso destruido. SERGEY DOLZHENKO

Me as imágenes tomadas por los satélites sobre Bucha desmontan la tesis tejida por el Kremlin de que la masacre en la ciudad asediada y controlada durante semanas por el Ejército ruso es un «montaje» del Gobierno de Kiev. Tras el horror creado por el hallazgo de decenas de cadáveres tirados en la calle o semienterrados en fosas comunes —bastantes de ellos maniatados y con señales de haber sufrido torturas— y la reacción inmediata de condena de Occidente, Moscú argumentó que los cadáveres aparecieron después de que sus soldados se hubieran retirado de la ciudad. Es decir, la autoría de estas muertes no sería suya.

El Kremlin advirtió incluso que algunos de los cuerpos «se movían» o podrían ser «actores», dispuesto todos ello a generar la impresión de una matanza cometida por las fuerzas rusas con el fin de criminalizar al Gobierno de Vladímir Putin.

Pero si esta teoría parecía ya bastante increíble, unas fotografías registradas de una calle de Bucha a mediados de marzo por el satélite Maxar añaden la prueba gráfica. Muestran lo que serían varios cadáveres de civiles diseminados en la vía pública y, concretamente, en un barrio donde los ucranianos dijeron haber encontrado múltiples cuerpos hace unos días, cuando recuperaron la urbe situada en la periferia de Kiev tras la marcha de los rusos.

Las imágenes consiguen focalizar a vecinos que fueron asesinados en plena calle a tiros o por efecto de las bombas en dos momentos diferentes: entre el 9 y el 11 del mes pasado y del 19 al 21, cuando el Ejército del Kremlin tenía el control de la ciudad. Muchos cuerpos han permanecido tres semanas a cielo abierto. Continuaban ahí, inertes y revelando la atroz brutalidad de sus agresores, cuando los periodistas pudieron visitar la localidad este fin de semana.

Ese material visual será parte del dossier que compone la Fiscalía ucraniana para probar la existencia de crímenes de guerra por parte de los invasores. Un asesor del presidente Volódimir Zelenski explicó el martes que una línea de trabajo intenta demostrar que los autores de la masacre no actuaron por su cuenta sino que recibían órdenes de sus superiores en un plan estructurado para provocar el mayor daño en Ucrania.

Kiev mantiene la teoría de que los efectivos rusos asaltaron Bucha, así como otras ciudades, mediante una estrategia de tres etapas. La primera corresponde al enfrentamiento físico, cuando las unidades combaten calle a calle y edificio a edificio contra la resistencia ucraniana. Una vez doblegada, la cuestión es instaurar el terror sistemático entre la población mediante torturas, violaciones, ejecuciones sumarias y un castigo indiscriminado sobre la gente. Incluso se han encontrado cadáveres de menores de 14 años que habían sido torturados. Finalmente, en caso de repliegue, los soldados dejan un reguero de «atrocidades».

Según el Ejecutivo de Kiev, dado que la retirada de Bucha se realizó «de manera organizada», sólo cabría pensar en que los crímenes de guerra se ordenaron de forma «consciente». La jefatura de la Inteligencia británica coincide en esta tesis.

La UE ha prometido ayuda a la Fiscalía ucraniana para llevar adelante la investigación. Según medios estadounidenses, este órgano ha empezado a entrevistar a personas en todo el país, sobre todo mujeres y ancianos supervivientes, para documentar el «comportamiento brutal» de los invasores y elevar sus acusaciones a la Corte Penal Internacional. En esta enorme pesquisa participarían hasta 50.000 investigadores de distintos departamentos judiciales y policiales,

De momento, la Fiscalía ya ha identificado a algunos supuestos participantes en la matanza, según medios ucranianos, gracias a un potente sistema de reconocimiento facial estadounidense al que Ucrania tiene acceso desde principios de marzo. Al parecer, la Policía ha revisado las grabaciones de las empresas de transporte desde donde cientos de soldados han enviado a sus familiares en Rusia objetos saqueados en Bucha y comparado sus rostros con esta base digital, que contiene más de 2.000 millones de imágenes de redes, entre ellas las colgadas por miles de militares rusos.

El satélite que desmonta a Vladimir