viernes. 03.02.2023
Por primera vez desde que se lanzara a la carrera presidencial, Segolene Royal empieza a encontrar obstáculos en la que parecía una ascensión imparable. Los problemas internos se multiplican en el seno de su partido y, por primera vez, la candidata retrocede en las encuestas. La última le pronostica toda una catástrofe: 13 puntos de ventaja para su rival conservador, Nicolás Sarkozy, que le ganaría en la segunda vuelta con el 51% de los votos frente al 38% de la socialista. Ayer, la candidata decidió sacarle «tarjeta amarilla» a Arnaud de Montebourg y suspenderle durante un mes de sus funciones como portavoz. La culpa la tuvo una broma poco oportuna del joven socialista sobre la pareja de la candidata, padre de sus cuatro hijos y líder del Partido Socialista (PS), François Hollande. Cuando le preguntaron en un programa de televisión por los defectos de la candidata, Montebourg respondió ante el asombro general: «Sólo tiene uno: su compañero». De nada sirvieron sus excusas: «Pensaba hacerles gracia. Era para reir». La candidata le fulminó temporalmente porque «para una mujer nunca es fácil ejercer la autoridad», mientras, el incidente dio pie para las ironías de Sarkozy: «Menos mal que lo dijo el portavoz de la candidata... menudo portavoz». Propuestas concretas Pero no es este el único pro-blema de Royal. En el consejo político que la dirección socia-lista celebró el pasado martes fueron varios los dirigentes que manifestaron su inquietud ante la prolongada «fase de escucha» de Segolene Royal, que hasta febrero no empezará a hacer propuestas concretas. Tampoco ha gustado que mientras la derecha proclamaba el domingo a Sarkozy como candidato ella se hiciera fotos con un corderito en lugar de organizar un acto contundente con los pesos pesados del partido. Pero decidida a seguir su propio ritmo, insiste en que su proyecto presidencial se dará a conocer «en el momento oportuno, sin ceder a las presiones ni a las precipitaciones». Precisamente es su falta de iniciativa lo que le llevó a llamar al orden al propio Hollande, que lanzó sin consultarle una propuesta de aumento de la fiscalidad para las rentas que superan los 4.000 euros mensuales.

Segolene Royal castiga a su portavoz por bromear sobre su pareja y cae en las encuestas
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