martes 17/5/22

Los kievitas apenas han tenido dos semanas para acostumbrarse al silencio de las bombas que llevaba consigo el repliegue de los invasores rusos al Donbás. Desde la madrugada del viernes, la región ha vuelto a ser el objetivo de los misiles y otras ciudades como Leópolis o Járkov se han sumado a esa coreografía mortal de dos compases que marcan las sirenas de alarma y después el ruido de las explosiones.

Las bombas sacudieron con fuerza. Lo había advertido Moscú como represalia por los ataques a pueblos de la frontera dentro de su territorio. Dejaron más de una veintena de civiles muertos confirmados.

La artillería causó graves daños en una refinería de petróleo en Lisichansk, una ciudad situada cerca de la línea de frente en el Donbás. La factoría es bombardeada con frecuencia. Los ciudadanos afirman que se trata de cansar así a los bomberos y minar sus recursos para que no puedan impedir los incendios en las zonas residenciales.

En Lisichansk a los fallecidos ya les entierran en fosas comunes. Apenas a media docena de kilómetros, Severodononetsk es otra ciudad masacrada, pero allí los muertos aún se van solos de este mundo: desde el inicio de la guerra se han excavado ya 400 tumbas.

El Kremlin amenazó hace cuatro días con volver a los bombardeos sistemáticos sobre Kiev. Más allá de los presuntos ataques de los ucranianos con helicópteros sobre enclaves rusos, en esta vuelta de tuerca pesa el hundimiento del ‘Moskvá’, la estrella de la Flota del Mar Negro que se fue a pique en la noche del jueves. El naufragio de este buque insignia de 12.000 toneladas y con una enorme capacidad ofensiva es aún un misterio. El Pentágono confirmó ayer que fue destruido por dos misiles ‘Neptune’ disparados por el Ejército de Ucrania, que lo ha celebrado como un éxito propio, frente a la versión del Gobierno ruso, que atribuye la pérdida de su principal crucero de guerra a un incendio a bordo. Pero lo cierto es que, pese al respaldo que supone tener detrás la confirmación de Estados Unidos, ni siquiera el presidente Volodímir Zelenski lo han afirmado. De momento, Moscú no ha informado de la suerte que corrieron sus centenares de marineros.

La versión ucraniana es que dos misiles ‘Neptune’ lanzados desde una de sus bases destruyeron el barco. Se trata de una munición de fabricación local, lo que parece haber aumentado el orgullo de la resistencia.

Sólo dos semanas de silencio en Kiev
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