viernes. 01.07.2022

La sucesión de Jeremy Corbyn como líder del Partido Laborista británico tras la dura derrota electoral ha abierto una guerra en la formación opositora, divida entre el sector que apostaba por defender el brexit sin matices y el que presionó para incluir un segundo referéndum en su programa.

El laborismo ha sufrido el peor resultado en más de ochenta años, desangrado por el tirón del conservador Boris Johnson entre los votantes favorables a salir de la Unión Europea del centro y el norte de Inglaterra, tradicionalmente caladeros de la izquierda.

El partido se prepara ahora para unas primarias que espera concluir en marzo, un proceso que ha incrementado la visibilidad de las divisiones internas y multiplicado los reproches cruzados sobre las responsabilidades de la debacle en las urnas.

En las circunscripciones que han dejado de ser laboristas, mayoritariamente antiguas zonas industriales deprimidas que votaron por el brexit en el referéndum de 2016, se acusa a Corbyn de haber minusvalorado el deseo de esa población por ejecutar la salida de la UE.

La disputa sobre el brexit se entremezcla con la segmentación ideológica en el seno del laborismo. Corbyn representa el ala más izquierdista, mientras que la facción que encarna el ex primer ministro Tony Blair reclama virar al centro.

La sucesión de Corbyn abre una guerra en el Partido Laborista británico
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