jueves 26/5/22
                      Manifestantes proabortistas frente a la Corte Suprema en Washington. SHAWN THEW
Manifestantes proabortistas frente a la Corte Suprema en Washington. SHAWN THEW

La primera filtración en la historia del Tribunal Supremo de EE UU despertó el lunes por la noche de súbito a los millones de estadounidenses que dormitaban frente al televisor después de la cena. Según el documento al que ha tenido acceso la web ‘Politico’, el máximo tribunal del país votó en diciembre invalidar la histórica decisión de Roe vs Wade, que en 1973 legalizó el aborto a nivel federal «hasta que el feto sea viable», lo que permitía el procedimiento hasta las 23 semanas.

Durante todo el invierno los nueve miembros del alto tribunal ha trabajado en la redacción de la histórica sentencia filtrada ayer a partir de un borrador del juez Samuel Alito en representación de la mayoría conservadora, que habría escrito en febrero esas 98 páginas antes de circularlo entre sus compañeros del tribunal. Según eso, el fallo no contempla ninguna excepción en caso de violación, incesto o peligro para la madre, por lo que convertirá en criminales a millones de niñas y mujeres que busquen interrumpir su embarazo de acuerdo a las políticas de cada estado de la Unión, en cuyas manos lo ha dejado.

«La Constitución no hace ninguna referencia al aborto y no existe tal derecho implícitamente protegido por ninguna cláusula constitucional», concluye este juez nombrado por Bush en 2006.

La derecha cristiana llevaba décadas esperando este momento, que al fin llegó aunque no sea oficial, porque el tribunal todavía pule sus opiniones jurídicas sobre el caso, que no hará públicas hasta final de junio.

Aún así, fue un auténtico terremoto político y social para el país que, de confirmarse el fallo, se sumará al infame club de los únicos tres países que han restringido el derecho al aborto desde 1994: Polonia, Nicaragua y El Salvador.

En pleno siglo XXI, cuando México acaba de aprobarlo, EE UU retrocedería medio siglo atrás gracias al voto de tres jueces ultraconservadores nombrados por Donald Trump y otros tres nombrados por Bush hijo y Bush padre.

Esa es la súper mayoría conservadora del Supremo que, después de tumbar un derecho tan asumido como el del aborto, demuestra ser capaz de emprenderla contra cualquier otro.

Una vez confirmado, el fallo automáticamente invalidará el aborto en al menos una veintena de Estados donde el Partido Republicano ha aprobado en sus asambleas legislativas estatales leyes draconianas como la de Texas u Oklahoma, que incluso contemplan hasta 20.000 dólares de compensación para cualquier familiar del feto que demande al médico que haya practicado el aborto. Frente a ello, una serie de Estados gobernados por los demócratas, como Míchigan, han aprobado preventivamente leyes que se activarían en caso de que se anule la norma federal para proteger el derecho en los términos de ese territorio, al menos mientras el Congreso no actúe en el plano legislativo.

A seis meses de las elecciones legislativas de noviembre en las que todo el mundo espera que el partido de Joe Biden pierda el control de las dos Cámaras, este fallo judicial pone al aborto en el centro de la campaña y puede darle la vuelta a las apuestas. La única manera de proteger este y otros derechos sería dar a los demócratas una clara mayoría que les permita blindarlos, pero para eso la movilización de la calle tendría que ser incluso mayor que la que sirvió para desterrar a Trump de la Casa Blanca.

El Tribunal Supremo no ha afirmado ni negado la legitimidad del documento filtrado por Político, que sin duda ha pasado ya por varias ediciones. El simple «no hay comentarios» con que se han topado los periodistas ha resultado suficientemente inquietante.

El Supremo de EE UU planea ilegalizar el aborto
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