domingo. 14.08.2022

Tan solo cien días han transcurrido desde que miles de personas comenzaron una acampada multitudinaria en Colombo exigiendo la dimisión del presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, un objetivo que una vez alcanzado ha calmado los ánimos de los manifestantes, deseosos de poner fin a la crisis política en la isla.

Tras la dimisión el viernes de Rajapaksa, las protestas han ofrecido una tregua a la formación de un nuevo gobierno, para la que los partidos políticos ya trabajan por llegar a acuerdos que den pie a la designación de un nuevo presidente el próximo 20 de julio.

Hasta entonces, Ranil Wickremesinghe, quien fue designado por Rajapaksa como su sucesor antes de que este abandonase Sri Lanka el miércoles, ocupa de forma interina la Jefatura de Estado de Sri Lanka, mientras continúa en el centro de las críticas de los manifestantes al ser visto como un aliado del expresidente.

CIEN DÍAS EN EL EPICENTRO

Pese a que las primeras protestas en la isla comenzaron a finales de marzo, cuando se vivieron cortes de electricidad de más de trece horas, no fue hasta el 9 de abril cuando miles de personas empezaron una acampada en el parque Galle Face, en Colombo, reclamando la renuncia de Rajapaksa. No obstante, siguen siendo muchos quienes no se conforman con la dimisión de Rajapaksa, y reclaman la de Wickremesinghe, quien había anunciado su renuncia como primer ministro el 9 de julio, cuando un grupo de manifestantes irrumpió en su residencia oficial y en la de Rajapaksa, obligando a ambos a huir. Wickremesinghe anunció el pasado sábado su intención de dimitir tras el asalto a su residencia, pero rechazó hacerlo tras ser designado el miércoles como presidente en funciones.

Transcurren cien días desde la toma del palacio presidencial en Sri Lanka
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