viernes. 03.02.2023
La victoria de Michelle Bachelet supone un nuevo triunfo electoral de la izquierda en América Latina, poco después del de Evo Morales en Bolivia. Un giro político impensable hace tan sólo un decenio en un continente donde hacían estragos las políticas neoliberales y reinaba la corrupción. Lo que el politólogo mexicano Jorge G. Castañeda llamó en un libro la «utopía desarmada» - la transformación social por la fuerza de las urnas no de la lucha armada, como preconizara Che Guevara- se abre paso en la región. Pero hablar de izquierdización sin más resulta reduccionista y, a la postre, falso. Porque no hay un modelo único, sino dos muy diferenciados. La «vía chilena» de Ricardo Lagos -que continuará Bachelet y que no es ni mucho menos la de Salvador Allende- apuesta por la socialdemocracia, el libre mercado -con las correcciones necesarias- y un escrupuloso respeto al Estado de derecho. No hay duda de su eficacia. Chile es el país latinoamericano más estable políticamente y de más éxito económico, aunque subsisten aún enormes desigualdades sociales. A esta fórmula de izquierda moderada se han apuntado, mutatis mutandis y con resultados diversos, el novel Tabaré Vázquez en Uruguay, el reconvertido Lula en Brasil -lastrado por la corrupción- e incluso Kirchner en Argentina, que ha logrado reanimar un país moribundo. Por otro lado, está la vía radical, personificada por Hugo Chávez -su factótum gracias a la «petrodiplomacia»-, Evo Morales y el dictador Fidel Castro, el nuevo «eje del mal» para EE.?UU. Entre los tres hay una diferencia abismal: el venezolano y el boliviano han sido refrendados por las urnas, el caribeño ha abominado siempre del sistema democrático. Son antinorteamericanos, populistas y con una clara tendencia al control de los resortes políticos y económicos del país (total en Cuba, parcial en Venezuela, intuido en Bolivia). Los inicios de Morales no dejan lugar a dudas: ha dicho que Bush es el «único terrorista» y ha elogiado el comunismo chino. A esta familia que Andrés Oppenheimer llama «retrógrada», en contraposi-ción con la «moderna, respon-sable y globalizada» -las que gobiernan en Chile, Brasil y quizá Uruguay- podría unirse en breve el inquietante nacionalista peruano Humala. Lo cierto es que la izquierda avanza en la región, mientras crece el rechazo a Bush y el colombiano Uribe queda como casi único representante de la derecha. LULA DA SILVA Ganó la presidencia de Brasil en el 2002 tras tres derrotas. TABARÉ VÁZQUEZ Primer presidente uruguayo izquierdista. Llegó en el 2004. HUGO CHÁVEZ El presidente bolivariano alcanzó el poder en 1999. NÉSTOR KIRCHNER Presidente argentino desde el 2003. MICHELLE BACHELET Ganó las presidenciales chilenas del domingo. EVO MORALES Asumirá el poder en Bolivia el próximo día 22.

El triunfo de la «utopía desarmada»
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