domingo 28/2/21

Trump, aislado y furibundo

El 57% de los republicanos cree que debería ser el candidato presidencial de su partido en 2024
Trump baja del helicóptero presidencial. JIM LO SCALZO

En los últimos días de su presidencia, Donald Trump es un animal enjaulado, cada vez más aislado y furibundo, según todos los reportes que se filtran desde la Casa Blanca. La agenda del presidente está vacía. Para poder responder a los disturbios de la semana pasada tuvo que suplir el megáfono perdido en las redes sociales con la atención de las cámaras durante un viaje oficial a Texas. El miércoles, para difundir un comunicado en el que llamaba a evitar la violencia, necesitó que el congresista Jim Jordan lo leyera durante su turno en el Congreso.

Sus asesores han contado que siguió por televisión el debate de ‘impeachment’ que le ha colocado en el panteón de la historia como el único presidente que lo ha sufrido dos veces, cada vez más encolerizado por las acusaciones de sus propios correligionarios. El único objetivo es asegurarse de que no vuelve a la Casa Blanca y en eso los diez legisladores republicanos que se unieron a los demócratas en la votación están en discrepancia con las bases de su partido.

Según una encuesta de Ipsos publicada ayer por Axios, el 57% de los republicanos piensa que debería ser el candidato presidencial del Partido Republicano en las próximas elecciones del 2024. Lo que es peor, el 64% apoya su conducta y la inmensa mayoría, el 91% le apoya en disputar los resultados de las elecciones, porque el 83% piensa que el país se está viniendo abajo, lo que justificaría la insurrección.

La división del país no puede ser más radical. Apenas el 1% de sus seguidores cree que hay que retirarle del poder, frente al 92% de los demócratas moderados. Un abismo imposible de salvar.

De ahí que el senador Lindsey Graham haya vuelto a su ámbito, tras ser abucheado agresivamente por los trumpistas en al aeropuerto de Ronald Reagan la semana pasada por haber condenado la insurrección del Capitolio. «¡Traidor! ¡Disfrútalo porque esto va a ser así el resto de tu vida!», le amenazaron. El senador tuvo que ser asistido por la Policía y, horas después, se justificó ante la cadena Fox. Trump le aceptó de vuelta en su círculo interno porque en estos días le quedan pocos amigos. Fue su hija Ivanka junto a su yerno Jared Kushner los que le convencieron de que grabase un vídeo para rebajar el tono con el argumento de que eso calmaría a los republicanos, y su fiel y radical asesor Jason Miller el que escribió ese discurso sin disculpas.

El presidente está indignado con la falta de apoyo que encuentra entre los legisladores de su partido y cada día pregunta quién está ahí fuera defendiéndole. En ese creciente asilamiento también ha partido con su abogado y amigo personal Rudy Giuliani, que le acompañó durante el mitin con el que incitó a la rebelión e incluso podría perder su licencia de abogado al haber pedido a los manifestantes «un juicio por combate». Trump está furioso por los honorarios de 20.000 dólares diarios que había pasado y ha dado órdenes de que no se le pague absolutamente nada, según ‘The Washington Post’.

La furia de Trump se ceba con el líder del Senado Mitch McConnell, por lo que ha filtrado que podría votar en favor de condenarle.

Como viejo sabueso de la política, McConnell de 78 años, medirá cuidadosamente el impacto porque sabe que en sus manos está la llave para cerrar el camino de vuelta a Donald Trump.

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