sábado 19/9/20

Trump mantiene el ‘castigo’ a los productos españoles y lo sube a la UE

España cree que «es un error estratégico incluir la alimentación en las represalias comerciales
Trump, en su última rueda de prensa en la Casa Blanca. CHRIS KLEPONIS
Trump, en su última rueda de prensa en la Casa Blanca. CHRIS KLEPONIS

Toda Europa esperaba en vilo la decisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unido, Robert Lightizer, que había dado 180 días para revisar los aranceles impuestos en represalia a los préstamos a bajo interés que España, Francia, Alemania, Reino Unido y la UE concedieron en su día a Airbus, pero el Gobierno de Trump no aflojó la presión.

Los «modestos» cambios en la lista de productos afectados que anunció ayer esa oficina no repercute en los bienes españoles, pese a que desde marzo EE UU dice emplear la estrategia de carrusel para rotar los productos gravados con un 25% de arancel y repartir el daño. Si entonces reemplazó el zumo de ciruela por ciertos cuchillos de cocina franceses y alemanes, esta vez ha salvado a algunos productos de Grecia y el Reino Unido para redoblar el ataque sobre Francia y Alemania, sin que los españoles hayan experimentado variación alguna.

El vino, las aceitunas, los quesos, las mandarinas, las mermeladas y tantos otros seguirán pagando un 25% de su precio en impuestos arbitrarios cuando entren al mercado estadounidense.

Un grupo bipartidista de senadores estadounidenses había escrito una carta a Ligthizer rogándole que pusiera fin a esta masacre que se cobra víctimas ambos lados del Atlántico, porque entre eso y el coronavirus, muchos productos perecederos se están quedando arrumbados en los almacenes sin llegar a su destino, lo que hace daño a importadores, distribuidores, restaurantes y comercios, entre otros eslabones de la cadena que ahora tienen que pagar más por los productos europeos. La Casa Blanca desoyó sus suplicas e insistió en mantener los aranceles por valor de 7.500 millones de dólares, que es lo que estimó esa oficina en octubre pasado como la compensación adecuada a lo que considera han sido «subsidios ilegales» a Airbus, que resultaron en competencia desleal y han causado daños comerciales a Boeing en el campo de la aviación civil. Paradójicamente, los aviones de Airbus sólo están gravados con el 15%, en comparación al 25% que sufren el resto de los productos.

El fabricante europeo decidió ceder a las presiones y anunció el mes pasado que aumentaría los pagos de los préstamos a Francia y España en un intento «final» para resolver la disputa con EE UU. Lejos de aceptar esa solución, la oficina cree que la UE y sus Estados miembros «no han tomado las acciones necesarias para cumplir con las decisiones que la Organización Mundial de Comercio estipuló». La amenaza de grabar otros productos de la lista con aranceles de hasta un 100% se considera de facto «una prohibición de todos los vinos europeos en EE UU», lamentó Michelle Korsmo, presidenta de la organización de mayoristas Wines and Spirits Wholesalers of America. «Vamos a tener restaurantes italianos sin vino italiano, restaurantes franceses sin vino francés y restaurantes españoles sin vino español», lamentó.

HAY ESPERANZAS

Aunque no lo parezca, esto puede ser una señal esperanzadora. Al gobierno de Trump le gusta negociar desde una posición de fuerza, por lo que esto podría indicar qué está a punto de sentarse a la mesa. «Estados Unidos está comprometido a lograr una solución de largo plazo que resuelva esta disputa», concluía el comunicado sobre la revisión de ayer, que anunciaba el comienzo de «un nuevo proceso de negociación con la UE en un esfuerzo para alcanzar un acuerdo que remedie la conducta que tanto ha dañado a la industria de la aviación estadounidense y a sus trabajadores».

Si eso no funciona, la UE prepara una contraofensiva a la americana: imponer aranceles a Boeing por prácticas que impiden la competencia en el sector del aviación, tan pronto como la Organización Mundial del Comercio lo apruebe.

El Gobierno de España ha rechazado la decisión. Los ministerios de Industria, Comercio y Turismo y de Agricultura, Pesca y Alimentación han emitido un comunicado conjunto en el que confían en que se alcance un acuerdo que revierta la actual dinámica en las relaciones comerciales entre ambos países, con intereses económicos mutuos, y que se retomen de forma «urgente» las negociaciones para encontrar una solución a este conflicto.

El Ejecutivo español ha reiterado en numerosas ocasiones su «oposición frontal» a estos aranceles y «siempre» ha defendido la búsqueda de una solución negociada. El ministro Planas considera que «es un error estratégico incluir la alimentación en las represalias comerciales».

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