viernes. 02.12.2022

La Armada rusa cerró a cal y canto el mar de Azov hace tres años justificando la medida en las supuestas «provocaciones» cometidas por la Marina ucraniana. Ahora, según denuncia Kiev, lo ha vuelto a hacer.

La Comandancia de la flota de guerra ucraniana sostiene en un comunicado que los barcos rusos han bloqueado el mar de Azov en un 70% con la intención declarada de llevar a cabo unas maniobras navales. El resultado vuelve a ser que no hay acceso a los puertos ucranianos de Mariúpol y Berdiansk, en el mar de Azov, para ningún barco, incluidos los mercantes, que llegue desde el otro lado del estrecho de Kerch, desde el mar Negro, ni tampoco posibilidad de zarpar a ninguna parte para los buques amarrados en esos puertos.

Según Moscú, el desencadenante de esta nueva crisis fue el navío ucraniano ‘Donbass’, que zarpó el jueves de Mariúpol en dirección hacia el estrecho de Kerch sin haber solicitado el correspondiente permiso que exigen las autoridades militares rusas.

La embarcación fue apercibida por naves del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), pero, al parecer, no hizo caso de las advertencias y terminó renunciando al viaje para regresar a Mariúpol. No obstante, el FSB acusó a la tripulación del ‘Donbass’ de haber creado «una amenaza de seguridad» para el tráfico marítimo en el estrecho de Kerch, que comunica los mares de Azov y Negro.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, calificó los movimientos del barco ucraniano de «provocación». Pero Kiev se defiende negando las acusaciones y asegurando que su navío nunca llegó a abandonar las aguas territoriales de Ucrania.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha alertado de posibles consecuencias «graves» en un momento en el que la comunidad mundial muestra su preocupación por la fuerte concentración de tropas rusas junto a la frontera con Ucrania.

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