domingo. 29.01.2023

Ucrania golpea Kursk con el tercer ataque a un aeródromo en Rusia

La estrategia de Kiev se explica si cuenta con unidades que operan en territorio ruso
                      Volimídir Zelenski en el frente del Donbás con un soldado. PRESIDENTIAL PRESS
Volimídir Zelenski en el frente del Donbás con un soldado. PRESIDENTIAL PRESS

Un ataque con drones causó este martes un incendio en un aeródromo de la ciudad rusa de Kursk, cerca de la frontera con Ucrania, aunque sin causar víctimas. Según informó el gobernador de la región, Roman Starovoit, se incendió un tanque de petróleo. Las agencias de inteligencia ya investigan lo sucedido. El ataque tuvo lugar apenas unas horas después de que se registraran sendas explosiones en otras dos bases aéreas rusas situadas a cientos de kilómetros del frente. El Kremlin acusó a Kiev de estar detrás del ataque. El Gobierno de Volodímir Zelenski no ha reivindicado los ataques, pero un alto funcionario ucraniano citado de manera anónima reconoció al ‘New York Times’ que estaban detrás de los incidentes.

Los objetivos alcanzados en las últimas horas por Ucrania no son fruto del azar. Los aeródromos sirven de base a los bombarderos que participan en las campañas de ataques masivos contra infraestructura eléctrica ucraniana, que tanto daño generan a la población en pleno invierno. Unos ataques para los que «no hay duda que consultan con ingenieros energéticos rusos», según el jefe de Ukrenerog, la empresa energética estatal ucraniana. Una escalada a la que ayer Ucrania contestó con el bombardeo del distrito de Voroshilovski, en el Donetsk ruso, que causó ocho muertos.

En cualquier caso, las explosiones registradas en las bases aéreas arrojan interrogantes sobre la estrategia militar ucraniana, que depende en gran parte de los envíos de armamento por parte de Estados Unidos y la Otan. Pero el suministro estaban supeditado a que Ucrania utilizase el armamento dentro de su territorio nacional. Por eso no se enviaron armas de larga distancia. Ahora parece que Ucrania ha comenzado a volar por su cuenta.

Ukroboronprom, el fabricante estatal de armamento ucraniano, declaró en octubre que estaba «ultimando el desarrollo» de un avión no tripulado con una ojiva de 75 kilos y un alcance de casi mil kilómetros, y el domingo dijo que había completado las pruebas del arma. Apenas un día después, dos bases aéreas rusas fueron alcanzadas. Ayer, una tercera. Si bien los drones fueron desplegados en Ucrania y volaron a baja altura para evitar ser detectados, los analistas sostienen que fue necesario contar con un equipo sobre el terreno para dirigir los aparatos. También los blogs militares rusos críticos con el Kremlin acusan a Moscú por no ser capaz de impedir los bombardeos y dan por hecho que unidades ucranianas operan desde territorio ruso, lo que demuestra que Rusia también es vulnerable.

Los últimos episodios han generado malestar en Washington. La prensa enfatizaba este martes la determinación de Joe Biden de evitar un conflicto de mayores dimensiones, como el que podría desencadenar una serie de ataques en pleno corazón de Rusia.

No es la primera vez que la inteligencia estadounidense muestra su desacuerdo.

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