sábado 21/5/22

Ucrania pide a los ciudadanos del Donbás que huyan ante una gran embestida rusa

Kiev establece once corredores humanitarios para acelerar la evacuación de los civiles hacia el oeste desde el Donbás y Járkov «Evacuen mientras sea seguro... mientras haya autobuses y trenes, aprovechen la oportunidad»

«Evacuen mientras sea seguro... mientras haya autobuses y trenes, aprovechen la oportunidad». Serhi Gaidai, gobernador de la región de Lugansk, hizo en las últimas horas este llamamiento a la población ante un repunte de los ataques en el este del país. Que irá a más. Porque las tropas rusas han desplazado aquí el foco de la guerra. Y se advierte una gran operación ofensiva destinada a establecer el control total sobre las regiones de Donetsk y Lugansk (también Járkov), que concentran ahora la apetencia del Kremlin.

El temor a ese hostigamiento y el riesgo de que miles de personas queden abandonadas a su suerte ha llevado a las autoridades ucranianas a pisar el acelerador. Piden una huida masiva porque hay «señales de alarma» que no pueden ignorarse. Algunas tan concretas como que la red ferroviaria de la región de Lugansk, por ejemplo, ha sufrido daños por los bombardeos que, aunque ya reparados, obligan a estar sobre aviso: los caminos de salida podrían cerrarse.

La misma urgencia imprimía Iryna Vereshchuk, viceprimera ministra del Gobierno de Ucrania y responsable de controlar las vías de escapatoria. Lo hacía con un «evacuen ya porque luego se encontrarán bajo fuego y estarán poniendo en peligro sus vidas». No dejaba resquicio a la vacilación.

«No podrán hacer nada al respecto y nosotros no podremos ayudar», subrayaba antes lanzar que «un alto el fuego será prácticamente imposible en ese momento».

Kiev tiene trazado, de hecho, un plan de evacuación que establece once corredores humanitarios desde la región oriental con los que poner a salvo a los civiles en el oeste. El medio ucraniano ‘Ukinform’ detalla que estos pasillos se trazan desde Sievierodonetsk, Lysychansk, Popasna, Rubizhne e Hirske hasta la ciudad de Bakhmut. Algunos llevan funcionando desde el lunes. E incluso antes. La ministra de Volodímir Zelenski aportó ayer los datos del día anterior en su canal de Telegram: 3.846 personas fueron evacuadas el martes; entre ellas 1.080 de la región de Lugansk.

El Estado Mayor General de Ucrania incide en la evidencia: tras abandonar Kiev y Chernígov, en el norte, toda la carga del ejército invasor se va a concentrar en el sur y la zona oriental del país. Ayer apuntaba incluso la posibilidad de que los ataques vengan desde el territorio secesionista moldavo de Transnistria. «El aeródromo de Tiráspol (su capital) se está preparando para recibir aviones», aseguraron.

La batalla de Sloviansk

El ejército invasor ha capturado ya Izium, en la región de Járkov, y se sitúa a apenas una veintena de kilómetros de Sloviansk y Kramatorsk, en la zona de Donbás bajo control ucraniano. Su objetivo sería asestar un golpe decisivo en este punto. Porque subyugar Slovyansk, según estrategas militares, permitiría la conexión con otras unidades rusas para envolver a las fuerzas ucranianas.

Toda esta operación se estaría reforzando desde la ciudad rusa de Belgorod, a 40 kilómetros de la frontera con Ucrania. El Instituto para el Estudio de la Guerra, la identifica como el área de concentración principal de las fuerzas del Kremlin, que «se reagrupan y reacondicionan después de su retirada de Kiev». El ‘cuartel general’ que canaliza el reagrupamiento hacia el golpe oriental. Járkov (no sólo la capital) y distintos puntos de Lugansk y Donetsk sufrieron de nuevo una sucesión de ataques de artillería y fuego aéreo, que servicios de inteligencia como el británico avisan se intensificarán las próximas semanas. La confrontación con el ejército ucraniano se produjo en distintas posiciones, con ataques a infraestructuras civiles en poblaciones como Borivske, Novoluhanske, Solodke, Marinka y Zolota Nyva, en Lugansk y Donetsk, además del acoso sobre Mariúpol.

Las autoridades regionales de Dnipró (en el mismo flanco del este) confirmaron que misiles rusos habían destruido a primera hora de la mañana un depósito de combustible en las inmediaciones de su capital, la cuarta ciudad más poblada del país con cerca de un millón de habitantes. No se informó de víctimas. Sí se produjeron en otra embestida. La ciudad de Vugledar (Donetsk) sufría un golpe que, según el responsable militar de la zona, Pavlo Kyrylenko, dio de lleno en un punto de distribución de ayuda humanitaria «causando la muerte de dos personas e hiriendo a otras cinco» en un primer balance.

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