sábado 27/11/21

El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, mantuvo el pulso a la Unión Europea y acusado de «chantaje» a quienes critican la sentencia del Tribunal Constitucional que cuestiona la primacía del Derecho comunitario, durante un debate en el Parlamento europeo en donde la mayoría de grupos censuró su deriva autoritaria y reclamado a Bruselas una respuesta contundente.

«El chantaje se está convirtiendo en una práctica habitual en algunos Estados miembro y no es esa la base de la democracia», ha asegurado Morawiecki en un discurso que pronunció durante algo más de media hora, a pesar de que según los tiempos tasados le correspondían cinco minutos, los mismos que los previstos para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. «No me interrumpa», le espetó al vicepresidente de la Eurocámara que moderaba el debate y que le pidió concluir cuando pasaba los treinta minutos.

«No escape. Hablamos de la primacía del Derecho comunitario, no huya del debate», le espetó Von der Leyen en una réplica severa con la que le avisó de que el desembolso de los fondos anticrisis de la UE para Polonia dependen de que «restituya la independencia judicial».

Von der Leyen argumentó que la legitimidad del Constitucional polaco está «en entredicho» y avisó de que Bruselas nunca ha perdido hasta ahora un caso abierto en defensa del Estado de derecho. Por eso, la jefa del Ejecutivo comunitario dijo que tomará todas las medidas necesarias para proteger los derechos de los ciudadanos polacos frente a las amenazas aunque «lleve tiempo» evaluar la situación y construir un caso «robusto».

«La democracia y el Estado de derecho son más lentas que la autocracia porque escuchan a todas las partes antes de encontrar una solución, pero eso también nos diferencia de los dictadores de este mundo que piensan que la legitimidad se obtiene a base de fuerza», dijo Von der Leyen.

Pese a todo y frente a las críticas, el mandatario polaco consiedró «inaceptable e inadmisible» el «chantaje financiero» y las amenazas de sanciones que dice recibir de parte de las instituciones europeas, en referencia al retraso en la aprobación del plan nacional polaco que permitiría a Varsovia acceder a los fondos europeos de recuperación.

Polonia solicitó a través de ese plan aún no aprobado un total de 36.000 millones de euros pero también tiene asignados otros 106.000 millones de euros en el presupuesto común para los próximos siete años, entre fondos de Cohesión y de la Política Agrícola Común.

Bruselas analiza aún su respuesta legal al desafío del Constitucional polaco pero entre las opciones está la de congelar una parte de estos recursos, en función de la gravedad de la situación.

El primer ministro polaco también defendió que Polonia es un país «con larga tradición democrática» y ambición europea que no quiere abandonar el bloque pero dejó claro que el Derecho comunitario debe tener primacía ahí donde los Estados miembro le han dado competencias pero cuestionó que pueda ir más allá. Por eso, acusó al Tribunal de Justicia de la UE de llevar a cabo una «revolución silenciosa» por la vía de sentencias para limitar la soberanía de los países.

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