sábado 28/5/22
                      Una mujer herida llega a Zaporizhzhia en un autobús evacuada de la planta siderúrgica Azovstal, en la sitiada Mariupol. ROMAN PILIPEY
Una mujer herida llega a Zaporizhzhia en un autobús evacuada de la planta siderúrgica Azovstal, en la sitiada Mariupol. ROMAN PILIPEY

La Unión Europea ha elevado el tono ante Rusia. El bloque incluye el embargo total al petróleo ruso en su propuesta para el sexto paquete de sanciones, lo que asestará un duro golpe al país, que vende dos tercios de sus exportaciones de crudo a Europa. Antes, la batería de sanciones deberá lograr el visto bueno de los Veintisiete, superando las reticencias de Hungría, que hasta ahora ha mostrado su rechazo a los castigos energéticos a Moscú.

De adoptarse, la medida «será gradual para reducir el impacto sobre el mercado global», detalló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su intervención ante el Parlamento Europeo. Así, Europa irá disminuyendo sus importaciones de petróleo y sus derivados en los próximos seis meses, con el objetivo de ser independiente de Rusia para final de año. Para Hungría y Eslovaquia, Bruselas ofrece un periodo de un año más, hasta finales de 2023, para cortar los lazos con Moscú, debido a su alta dependencia del petróleo ruso.

El veto al crudo es un arma de doble filo, debido al alto coste que tendrá en la UE. Sin embargo, el bloque se muestra dispuesto a afrontar el impacto con tal de asestar un golpe económico al Kremlin.

«Putin debe pagar un precio muy alto por su agresión», insistió la presidenta del Ejecutivo europeo. No será un proceso fácil, debido a la gran dependencia energética de Europa y, especialmente, la de algunos Estados miembro. La reducción gradual marca «un plazo prudencial» para buscar proveedores alternativos y reducir el impacto en las economías europeas.

Europa ya había asumido que el embargo al petróleo y gas era el paso lógico tras la invasión rusa y el corte de gas a Polonia y Bulgaria. En un mensaje unitario, los dirigentes comunitarios aseguraron que Moscú había dejado de ser un «socio fiable». Con todo, la comisaria de Energía, Kadri Simson, ya ha advertido en varias ocasiones de que la UE no podrá sustituir al completo el suministro de gas y petróleo proveniente de Rusia.

El futuro energético del continente pasa, por tanto, por la diversificación de fuentes de energía —con el impulso de las renovables— y el ahorro energético. Mientras, los Estados miembro trabajan en el aprovisionamiento de gas para el próximo invierno y esperan llenar sus reservas estratégicas hasta el 80% para octubre.

Entre la nueva batería de sanciones la UE también incluye la desconexión del sistema de pagos internacionales Swift del banco ruso Sberbank, la mayor entidad del país y que controla cerca del 37% del volumen del sector bancario nacional. Además, Europa dejará de proveer de servicios de asesoría a empresas rusas y prohibirá la difusión (por ondas, aplicaciones o internet) de tres medios radiofónicos «que solo difunden propaganda del Kremlin».

Las sanciones individuales europeas se centran en esta ocasión en altos mandos militares del Ejército ruso, responsables de las atrocidades cometidas en localidades como Bucha o Mariúpol. «Sabemos quiénes sois y vais a rendir cuentas», apuntó. La lista incluye a un total de 58 personalidades, entre las que también se encuentran el máximo líder de la Iglesia ortodoxa, el patriarca Kirill, —que recientemente llamó a la unidad rusa ante la invasión de Ucrania—, así como a la esposa, la hija y un hijo del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

En paralelo, la UE mira al futuro y a la reconstrucción de Ucrania tras la guerra. El saldo humanitario y económico es desolador. Según cálculos del FMI el PIB de la región caerá en torno al 40% este año, por lo que Kiev necesitará cerca de 5.000 millones de euros para seguir funcionando y pagar los sueldos y las pensiones de sus ciudadanos. «En el fragor de la guerra es difícil cuantificar los daños, pero harán falta decenas de miles de millones de euros para reconstruir Ucrania», estima Von der Leyen.

El país no está solo en ese empeño y Europa aplaude el apoyo de países como Estados Unidos a Kiev. El siguiente paso desde Bruselas consistirá en crear un paquete de recuperación para el país, con el objetivo de atraer inversiones internacionales que asienten el crecimiento del país a largo plazo. Según dijo la presidenta de la Comisión Europea ese fondo se basará en «un sistema de hitos medibles, para que el dinero europeo llegue a los ucranianos y que se gastará en base a nuestras normas, evitando la corrupción y que preparará el terreno de cara al futuro». Un horizonte en el que «Ucrania saldrá reforzada».

Sobre el terreno, las tropas rusas han entrado en territorio de la acería de Azovstal, en la asediada ciudad de Mariúpol, según el parlamentario y negociador por parte ucraniana con Rusia, David Arahamiya, en declaraciones recogidas por el portal Ukrinform.

«Las tropas ya están en territorio de la empresa», afirmó el jefe de la delegación negociadora ucraniana, según el cual las autoridades del país siguen en contacto con las tropas que resisten en la acería.

Poco antes, el alcalde de Mariúpol, Vadym Boychenko, había afirmado desde la televisión ucraniana que se había perdido el contacto con los resistentes.

El Estado Mayor ucraniano, por su parte, había asegurado que las tropas rusas habían iniciado una nueva ofensiva, con apoyo aéreo, este miércoles para tratar de tomar el control de la acería.

En la planta de Azovstal siguen refugiados centenares de civiles, entre ellos 30 niños, que esperan ser rescatados. Según Kiev, entre las ruinas de la asediada ciudad portuaria hay más de 10.000 habitantes sin agua, electricidad ni productos básicos.

La UE propone el veto total al crudo de Rusia
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