lunes. 03.10.2022

«Profesor Draghi, querido Mario, como ciudadano europeo deseo darte las gracias». Con estas palabras concluyó su intervención en octubre de 2019 el jefe del Estado italiano, Sergio Mattarella, durante la ceremonia de despedida de Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo (BCE). Mattarella reconocía así la enconada defensa que había hecho del euro su compatriota, el principal mérito de un currículum envidiable y en el que, antes de sus ocho años en Fráncfort, destaca su experiencia como gobernador del Banco de Italia, una institución que renovó profundamente.

Romano de 73 años, Draghi estudió en un prestigioso colegio de los jesuitas en Roma, donde tuvo como compañero a Luca Cordero di Montezemolo, expresidente de Ferrari. Huérfano de padre desde los 15 años, tuvo que madurar pronto, lo que influyó positivamente en sus estudios. Brilló primero en la Universidad La Sapienza, donde se licenció en Economía, para cursar luego un doctorado en el reputado Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston. A su regreso a su país trabajó como docente universitario hasta que en 1990 desembarcó en el Banco de Italia.

El prestigio internacional comenzó a ganárselo Draghi durante su época como presidente del Consejo de Estabilidad Financiera, un organismo internacional dependiente del G-20 que propone medidas para que los bancos no vuelvan a cometer los excesos que llevaron al nacimiento de la crisis financiera en 2008.

Casado y padre de dos hijos, ‘SuperMario’, como lo denominan habitualmente los diarios trasalpinos, es un italiano «muy alemán». Así lo definió cuando iba a ser nombrado presidente del BCE el diario germano ‘Bild’, que incluso le dedicó un fotomontaje en el que se le veía con el típico casco prusiano sobre la cabeza.

El último servicio de ‘SuperMario’, un italiano que es «muy alemán»
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