martes 11/8/20

Las veinte súplicas desoídas de George Floyd

La cámara corporal de uno de los agentes acusados de su muerte confirma que la víctima alertó de forma repetida que se asfixiaba
Una de las manifestaciones que tuvieron lugar en Nueva York con motivo de la muerte de George Floyd. JUSTIN LANE
Una de las manifestaciones que tuvieron lugar en Nueva York con motivo de la muerte de George Floyd. JUSTIN LANE

El afroamericano George Floyd suplicó mientras le quedaba aire en los pulmones y su cerebro funcionaba. Pero las escasas palabras que podrían salir de su garganta, el emblemático "I can't breath" (No puedo respirar), luego convertido en lema mundial contra el racismo y la violencia policial, fueron siempre desoídas por los cuatro agentes que le detuvieron y que acabaron con su vida con una frialdad recogida por los móviles de los numerosos transeúntes de Mineápolis que fueron testigos del fatal suceso.

A aquellas imágenes que recorrieron el planeta de teléfono en teléfono, a través de las redes sociales y por las televisiones se unió en la tarde del miércoles -madrugada de hoy en España- la grabación de la cámara corporal de Thomas Lane, uno de los policías, que recoge los últimos minutos de vida de Floyd. El documento aportado por Lane, cuya defensa intenta que se archiven los cargos en su contra al señalar al principal acusado, Derek Chauvin, como autor de la muerte de Floyd; muestra la escena del 25 de mayo de forma aún más dramática. En las imágenes se puede comprobar que la víctima alertó hasta veinte veces a los agentes que le detuvieron de que no podía respirar cuando permanecía inmovilizado en el suelo. "Me van a matar, me van a matar", repetía Floyd, de 46 años, cuando estaba inmovilizado y boca abajo en el suelo, a lo que Chauvin respondió: "Deja de hablar, deja de gritar, se necesita mucho oxígeno para hablar". Él fue el autor material de la muerte al asfixiar a Floyd presionando la rodilla contra su cuello más de ocho minutos, durante los cuales el afroamericano repitió de forma desesperada que le faltaba aire.

Despedidos e imputados

Esas súplicas fueron respondidas por los agentes implicados con frases como "relájate" (Tou Thao), "respira hondo" (Lane) o "estás bien, estás hablando bien" (Alexander Kueng). Todos han sido despedidos del cuerpo y posteriormente imputados. Floyd también informó a los policías de que había estado enfermo de coronavirus y que le costaba respirar. Asimismo imploró que no le disparasen, alegando que ya había sido tiroteado en una ocasión anterior por las fuerzas de seguridad. Las transcripciones recogen que la víctima se resistió a entrar en el coche patrulla, esgrimiendo que tenía claustrofobia y ansiedad.

En otro momento, otro de los policías, Alexander Kueng, recriminó a Floyd su comportamiento "errático", pero el sospechoso negó haber consumido drogas y achacó su actitud a que estaba "asustado". En un momento, Lane cuestionó a Chauvin -el agente con más experiencia de los cuatro- si debían girar a Floyd de lado, pero este respondió que "no". Lane insistió que estaba preocupado por el estado de salud del afroamericano, ya que parecía estar bajo el efecto de alguna sustancia. "Bueno, es por eso que viene una ambulancia", dijo Chauvin, que no levantó la rodilla del cuello de Floyd hasta que un paramédico se lo indicó.

Durante la vista judicial, los letrados de Lane también han mostrado imágenes del coche de Floyd en las que se verían billetes falsos de veinte dólares, supuesto origen de la actuación policial a raíz de la alerta dada por una cafetería de la zona sobre un presunto pago fraudulento, según 'The Washington Post'. "No he hecho nada malo", aseguró el fallecido en uno de los primeros momentos de su conversación.

Chauvin está acusado de asesinato en segundo grado y homicidio en tercer grado por matar a Floyd, mientras que sobre Lane, Thao y Kueng pesan cargos por ayudar e instigar al asesinato en segundo grado.

Las veinte súplicas desoídas de George Floyd