martes. 05.07.2022

La vuelta al diálogo no acalla las bombas

Moscú y Kiev reanudan las negociaciones, que continúan este martes, mientras se suceden ataques aéreos y de artillería en las ciudades asediadas Por primera vez desde el principio de la guerra, Rusia bombardea el centro de la capital
                      Un muerto yace en la calle tras el bombardeo de Rusia en una zona residencial de Kiev. MIKHAIL PALINCHAK
Un muerto yace en la calle tras el bombardeo de Rusia en una zona residencial de Kiev. MIKHAIL PALINCHAK

Una de las máximas para poner fin a un conflicto mediante el diálogo ha sido siempre darse una tregua; poner en suspenso las hostilidades mientras discurre la negociación. Pero ese principio se ha diluido con esta contienda. Este lunes arrancaba la cuarta ronda de negociaciones de paz entre las delegaciones rusa y ucraniana. Y ni pararon los bombardeos ni la destrucción de infraestructuras, y lo que es más trágico, ni la muerte de civiles.

Fracasadas las tres citas anteriores (dos presenciales en Bielorrusia y la última, al más alto nivel, en Turquía), las delegaciones de Moscú y Kiev retomaban las conversaciones por videoconferencia. Cuatro horas de conexión a las que se darán continuidad hoy. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, antes de que se activase la conexión amenazaba con un alarde de sinceridad. Que las tropas rusas no hayan entrado a saco en ciudades como Kiev, Járkov, Mariúpol, Sumy o Chernígov no implica que no lo vayan a hacer, venía a decir. «Al comienzo de la operación, el presidente ruso ordenó al Ministerio de Defensa que se abstuviera de asaltar de inmediato las zonas pobladas, incluida Kiev, debido al hecho de que las formaciones nacionalistas armadas están colocando equipo militar pesado justo en áreas residenciales», aseguraba ante los periodistas acreditados por la Presidencia rusa. Y apostillaba: «Los combates en las ciudades provocarán inevitablemente grandes pérdidas entre la población civil». Ni palabra sobre los bombardeos que asolan Mariúpol o Járkov y que se han cobrado miles de muertos y heridos. Un desmoralizante preludio a esa ‘videoconferencia de paz’ que el negociador ucraniano, Mijailo Podoliak, asesor también del presidente Volodímir Zelenski cerraba sin más expectativas que la de «seguir avanzando en los subgrupos de trabajo y aclarar algunas cuestiones». Ese será el cometido que tendrán hoy los negociadores. Que se consiga el objetivo final es otra historia: «El cese inmediato de las hostilidades y la retirada total de las tropas rusas del territorio de Ucrania». El mismo que busca Kiev desde que comenzó la ofensiva. Y el mismo que sucumbió en el encuentro en Antalya (Turquía) entre los ministros de Exteriores de los dos países, Serguéi Lavrov y Dmitro Kuleba.

Con esta cuarta ronda se busca también el cara a cara Volodímir Zelenski-Vladímir Putin en el que el ruso sería emplazado «a conferir a Ucrania garantías plenas de seguridad». Y sobre eso el portavoz del Kremlin Peskov dijo que es algo «conceptualmente posible». «Pero antes, las delegaciones deben hacer su trabajo para que el encuentro arroje resultados».

Simultáneamente, el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, participaba en una reunión telemática del llamado Triángulo de Lublin con sus homólogos de Polonia y Lituania, Mateusz Morawiecki e Ingrida Simonyte, a los que repitió lo que toda la cúpula ucraniana viene pidiendo desde el comienzo de la guerra: la creación de una zona de exclusión aérea sobre el cielo del país. Un mensaje que Kiev ha intensificado desde que comenzaron los ataques al oeste del país y que escalaron el domingo con el bombardeo con misiles a la base de Yavoriv (causando 35 muertos y 134 heridos), a escasos 25 kilómetros de Polonia. En definitiva a la misma puerta de un miembro de la UE y socio de la OTAN.

Las tropas apenas avanzan

En el frente, las tropas rusas apenas progresan, salvo en Dombás y en la zona de Mykolaiv. Siguen sin poder penetrar en las ciudades sitiadas, pero mantienen el castigo mediante ataques aéreos, de misiles y de la artillería pesada. Este lunes varios proyectiles impactaron en edificios de viviendas, en el mismo corazón de la capital ucraniana, provocando al menos dos muertos. Las bombas también alcanzaron la sede de las oficinas centrales del fabricante aeronáutico Antónov. Se contabilizaron también dos muertos en Járkov y nueve fallecidos en la localidad de Antopil, cerca de Rivne, en el oeste del país, durante un ataque con misiles contra una torre de televisión. Los cabecillas rebeldes informaron este lunes de una supuesta agresión de las tropas ucranianas contra Donetsk con un misil que fue interceptado y cuyos restos alcanzaron a un grupo de transeúntes en plena calle. El balance inicial de víctimas ascendía a 20 muertos, que luego fue corregido a dieciséis, aunque Moscú lo elevó a veintitrés, calificándolo de «crimen de guerra».

No obstante, la ausencia casi total de prensa occidental en el Dombás separatista hace imposible verificar si el cohete fue realmente disparado desde las posiciones ucranianas o fue un error de las fuerzas rebeldes, que combaten para expulsar de Donetsk al Ejército ucraniano.

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