miércoles. 30.11.2022

El yihadismo pone en jaque la educación y el futuro del Sahel

El cierre de miles de escuelas por el terrorismo deja el futuro de la región en el aire
Unas estudiantes de un instituto femenino musulmán en Ijebu Ode, Nigeria. HANNIBAL HANSCKE

El cierre de miles de escuelas en el Sahel por los incesantes ataques de los grupos yihadistas ha puesto en jaque no sólo la educación de cientos de miles de niños, sino el propio futuro de esa región africana.

Ese drama lo viven muy de cerca docentes como Pierre Ouédraogo, que siempre tuvo claro que quería ser profesor en el norte de Burkina Faso para ayudar a esos niños y niñas que lo tenían más difícil para ir a la escuela. Cuando se le decía que era muy peligroso, el respondía que no importaba, que el futuro de esos niños era lo más importante.

Pero cuando terminó sus estudios y comenzó allí su primer año no pudo ni concluir el curso académico, debido al aumento de la inseguridad por los ataques de los grupos yihadistas que, además, tienen a las escuelas entre sus objetivos.

«Había tanta inseguridad, que nos vimos obligados a dejar nuestro puesto y huir», explica por teléfono a Efe este profesor, cuyo nombre es ficticio por razones de seguridad. Según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), a finales de abril de este año 2.410 escuelas permanecían cerradas en Burkina Faso, lo que afecta a 318.000 niños, a causa de la amenaza yihadista.

MÁS DE 5.400 ESCUELAS CERRADAS

Pero Burkina Faso no es el único país que se enfrenta a este problema en la región, en la que más de 5.400 escuelas están cerradas y 700.000 estudiantes sin educación por este motivo, además de la propia Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria. En Mali, en conflicto desde 2012, hay 1.261 escuelas cerradas por la inseguridad, con más de 378.000 niños afectados, siendo la región de Mopti (centro) donde se clausuró el 60 % de los centros la mas afectada, según los últimos datos recopilados por Unicef en marzo pasado.

En el noreste de Nigeria, Boko Haram y sus facciones han ocasionado desde el inicio de la violencia en 2009 el cierre de más de 1.500 colegios, 910 han sido dañados o destruidos, 19.000 profesores han tenido que desplazarse y 611 han sido asesinados, de acuerdo con datos facilitados a Efe por Unicef en este país.

Además, en la región de Tillabéri, en Níger, que comparte frontera con Mali y Burkina Faso, la inseguridad ha provocado el cierre de 263 escuelas que acogen a 23.148 niños, según cifras de principios de marzo de su Dirección Regional de Enseñanza Primaria.

DEBEN ENSEÑAR EL CORÁN

«Las escuelas son objetivo de los yihadistas simplemente porque consideran que en ellas se debe enseñar el Corán y el árabe a los niños, no las cosas de blancos», asegura Ouédraogo desde el país más afectado de la región, donde las primeras amenazas a las escuelas comenzaron en febrero de 2017 y se hicieron efectivas en marzo de ese año con el primer asesinato de un maestro, de tan solo 28 años.

Cecilia Meynet, coordinadora de Educación de Unicef en Malí, explica que se trata de amenazas «principalmente a los directores de las escuelas y los profesores», y que suelen estar relacionadas con la percepción de éstas «como símbolos del Estado» por parte de terroristas que buscan instaurar la sharía (ley islámica).

«Estos grupos creen que atacar las escuelas afectaría al Estado, ya que son propiedad del Gobierno y representan el sistema de administración pública», indica a Efe el equipo de Unicef en Nigeria por correo electrónico.

«Cuando estás allí, la vida es otra cosa. No puedes hablar como quieres. Cuando dices algo, desconfías; y cuando sales, también. Y como apuntan a los profesores, no estábamos estables psicológicamente.

El yihadismo pone en jaque la educación y el futuro del Sahel
Comentarios