Diario de León

Las labores de la planta 7ª de la Vasco «sí estaban autorizadas, según el actuario»

El jefe de Industria defiende la validez del proyecto de explotación frente al informe de sus técnicos

Fernando Bandera. CAMPILLO

Fernando Bandera. CAMPILLO

León

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«Cuando llegué al cargo me dijeron que era una mina absolutamente ejemplar. Había gas y tenía todo cuanto se puede encontrar en una mina. Pero también era ejemplar en seguridad». Por lo demás, Fernando Bandera, en 2013 jefe del Servicio Territorial de Industria, Comercio y Turismo de la Junta de Castilla y León (desde finales de 2008), señaló ayer en la vista oral del juicio por el accidente que el 28 de octubre de 2013 causó la muerte a seis mineros en el Pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco Leonesa que los informes que firmaba como competente en el cargo eran los que emitían los ingenieros del servicio de minas que tenía a su cargo. Especialistas en ese sector, porque Bandera es ingeniero industrial.

El testigo, citado por las defensas, señaló que los cuatro técnicos que elaboraron el informe de Minas tras el accidente señalaron que las labores de la planta 7ª del Pozo Emilio del Valle no estaban incluidas en el proyecto de explotación aprobado en 1999. «Sin embargo después el actuario de minas (Juan José Vidal Lombas) me enseñó que sí lo estaban». Es un argumento reiterado en las declaraciones anteriores: el proyecto recoge labores que se realizan de manera idéntica en distintas profundidades de la mina, y según estas interpretaciones permite el mismo método de explotación no sólo en la planta 7ª, sino en niveles incluso inferiores.

Bandera señaló que entre 2009 y 2013 los técnicos de Minas realizaron «más de 80 inspecciones» en la Vasco, que era «la mina con más inspecciones»; aunque no recordó cuántas habían tenido lugar en 2013, ni si se realizó alguna después de agosto (el accidente se produjo en octubre).

Señaló que si se barajó la calificación de la mina como de categoría 4ª era el actuario de minas el que tenía que haberlo propuesto; aunque no recordó si después de los incidentes registrados en 2009 y 2012 la explotación era sospechosa de desprendimiento instantáneo de grisú.

Más grave

Sí incidió en que la Dirección General de Energía y Minas, dada la gravedad del accidente de 2013, estableció que fueran cuatro los inspectores que realizaran la investigación sobre las posibles causas del accidente.

Declaró después Víctor Manuel González Andrés, ingeniero técnico de Minas encargado de preparaciones en Tabliza (de la supervisión de la contrata húngara que realizaba las galerías). Entró a trabajar en la Vasco en agosto de 2013, dos meses antes del accidente, y antes trabajó en túneles y canteras. Desde hace años trabaja en una mina en Huelva. Fue también miembro del comité de seguridad de la Vasco en ese período.

La mina más peligrosa
«El Pozo Emilio era sin duda la mina más peligrosa que había, desde luego en León»

Señaló que por los testimonios y por lo que ha leído y estudiado después lo que se produjo fue un desprendimiento instantáneo de grisú impredecible, aunque «es una opinión personal». Lo que fue cuestionado por las acusaciones, dada la escasa experiencia del ingeniero en minería de carbón, y sobre todo en una de categoría 3.

Respaldó anteriores declaraciones de los responsables de seguridad de la Vasco en el sentido de que nunca se comunicó a ningún órgano o responsable que hubiera temor por las circunstancias en las que se desarrollaba el taller de la planta 7ª Este del macizo 7º, y que en las visitas del comité de seguridad no se vio nada raro. Aunque insistió en que su tarea se limitaba a las galerías, y no visitó el taller donde se produjo el escape de gas hasta después del accidente.

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